Consciencia·Literatura·Poesía

Ojalá pudiera escribir

He perdido la poesía.

Me abandonó de nuevo y,

quizá esta vez no vuelva.

 

No dijo adiós.

Sólo dejó de venir a mi mano,

dejó de presentarse como cura al daño.

 

Las palabras permanecen en silencio,

sin retórica ni rima que combine

sensaciones y sonidos con palabras.

 

Como si las frases no quisieran

venir a verme en este vacío inapelable.

Cómo si la lírica se hubiera escapado

por el agujero que traigo en el pecho,

ese que, desde hace rato, parece y no estar,

pero que en noches grita que lo escuche

para mostrarme las grietas que la última sacudida dejó.

 

Ese hueco que recuerda la esencia de la vida

y que se hace visible en noches cómo esta,

en que un poema me vuelve a acompañar.

Literatura·Poesía·Sentires

La voz del cuerpo

Que las palabras antes pronunciadas,

las hable ahora el cuerpo.

Con sola presencia y lúcida danza,

que grite desbocado

lo que calló durante meses nebulosos.

 

Que dibujen los cuerpos

figuras en la oscuridad,

y palabra con movimiento tomen lugar

juntos en la habitación soñada.

 

Mil sueños se realicen esta noche

a ritmo suave y ceñido,

caminando hacia lo profundo

en la caverna donde crecen inefables deseos.

 

Que converjan los tiempos en uno sólo…

Explotar de cascabeles y campanillas,

entre lenguas que paladean

el vaivén salado de exquisitas mareas.

Poesía·Por El Gusto·Sentires

Deja que llueva

Que el río corra y lo arrastre todo…

que mis lágrimas con las flores marchitas

naveguen hasta el océano,

para hallar lugar en sus profundidades;

 

que el hueco en mi pecho

deje de gritar tu nombre

durante esas noches que se alargan.

Fotografía de Mónica Lechuga

Dejar que el agua sacuda la memoria,

tome consigo los agrios momentos,

enjuague promesas inconclusas

y purifique las fantasías futuras.

 

Que llueva a cántaros

y la corriente tome los intentos de amor;

que apacigüe el temor,

humedezca la incertidumbre

de los nuevos mañanas que no incluyen la voz

que noche a noche amé escuchar.

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Literatura·Poesía·Sentires

Quizás esta sea la primavera más lluviosa

Hay partes mías que no se resignan a vivir sin las tuyas.

Pero dentro de la claridad, no hay rincón para engaños,
ni espacio para ocultar las dudas,
ahora avergonzadas con cientos de “hubieras”
que se deslizan sin piedad
como cortinas descaradas,
rasgando las paredes.

Los meses siguen dando paso firme,
lanzándome a un vacío lleno de tu silencio;
ese mutismo que abraza por las noches
cuando los pies se niegan a seguir,
y que ha dado respuesta a las incógnitas
que no lograste descifrar para mí.

Pero al presente, no puedo tenerle quejas.
Cada día es un trago al goce,
una sonrisa rebosante de pasión;
una marcha inquebrantable hacia los sueños,
que danzan con la luna
y se escriben en mis desvelos más azules.

Es al pasado que uno quisiera cobrarle:
las noches de ceguera,
los esfuerzos homéricos,
esos meses con la cabeza baja y la mirada perdida;

el imparable caminar de tus pies
bailando hacia una tundra glacial,
cargado de tu desgana y desinterés,
sordo de mi deseo, de todas mis voces…

Reclamarle al fin, este prolongado adiós,
que ha tornado tu ausencia
en constante y dolorosa presencia,
y a los recuerdos el atisbo de la misma.

Se puede estar enfermo de necesidad
y creer que nada se necesita.
Tener lo que se necesita
y sentir que todo falta.

Por El Gusto·Sentires

Algo de locura para vivir

 

Como la voz del arte soy destino pluma, el camino del ave; frecuencia que sueña, canta, grita, llora, hiere, muere…

 

Presente se ha mantenido el temor a conectarme, integra, al onírico mundo del arte;

a desconectarme del mundo en donde poco surge sin estimulantes;

donde las personas se ocultan de su propio brillo

y los sueños son las mejores excusas para ser infelices.

 

Miedo a conectarme al universo vibrante de los sonidos y del movimiento,

dejar que la piel se erice hasta retorcerme sin detener el movimiento,

para permanecer en una danza eterna, atrapada, esclava de la antigua liberación.

 

Siempre he huido a la locura, pero ella nunca tarda en alcanzarme,

aprovecha minúsculo estímulo para lanzar frente a mis ojos:

imágenes, líneas, palabras, sonidos y movimientos que quiero alcanzar,

que quiero bailar, cantar, escribir, acariciar, sonreír, gozar.

 

Todo es baile,

todo es poesía al aire,

el lenguaje libre de quien vive en este cuerpo.

 

Expresando·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Ecos que habitan el silencio

Luego de cierto plazo,

todo se reduce a un largo e interminable silencio.

 

Dentro de un mutismo plagado de ecos,

los lamentos se someten a la razón de su dolor,

no se esconden más en bebida tras bebida

ni disimulan su mal con sonrisas maquilladas.

 

Varios días después,

las verdades recrudecen

y el intento de escaparles

es mero suicidio.

 

Las dudas convertidas en certezas,

te miran de frente para gritar sin indulgencia

que los días del pasado son cenizas hace tiempo;

 

que en el espacio que respiras

ya no habita su perfume,

ni sus tarsos bailan suave

al compás de tu mirada.

 

Sabes ahora,

que esos sueños compartidos entre almas,

los que evocas por las noches como indelebles memorias,

meses atrás murieron,

víctimas del gélido gesto de un ser silente

que levantó heladas e inquebrantables murallas.

 

Los párpados sellados

que mantuvieron a los ojos sumergidos en aguda oscuridad,

se abrieron para sentir las heridas que mantuviste bajo llave,

para quemar con la mirada los recuerdos y la nostalgia.

 

Y dejar resplandecer la promesa de un jamás,

como la más sincera y absoluta

que entre ambos pudo existir.

 

 

 

 

 

 

Expresando·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Poesía al carbón

Es cierto que la poesía a nadie, ni de nada salva.

Sobra lo dispuesto para cada palabra.

El esmero como la intención pura que sale desde el alma,

son papel calcinado en una hoguera.

 

Ella es breve, efímera, puro texto.

Insuficiente es la pasión derramada en las frases,

quizás aquel para quien escribes, no llegue jamás a leerla.

 

Y aunque impetuosos griten los grafemas,

Quizá no alcancen para quedarse tomados de las manos,

ni para acercarle tu deseo como susurro a sus oídos.

 

La poesía no salva.

Un compendio de letras salido del corazón,

lleno de las lágrimas y la saliva ineludible,

no consigue ser escuchado.

 

Las verdades que ocultaste ligeramente entre líneas,

Fracasaron en acariciarle la sonrisa,

en rozar sus intenciones de quedarse.

 

Escuché decir de cierto a un poeta,

que la poesía de nada sirve,

que esa prosa nunca salvó a alguien,

tan sólo, al que la escribió.