Eterna salvación

Quisiera poder salvarte.
Cargarte en mi espalda por cuadras
y llevar tus ojos a la cima de una montaña,
para recordarte que tu esencia es el mismo cielo,
y que las flores y el viento fresco viven en ti.

Salvarte…
ahora que has tirado tu escudo, tu espada
y te despojaste de la armadura
para ser devorado por tus creencias y tus miedos.

¿Qué ser despreciable sería?
Si te arrebatara la oportunidad de enterrarte en la oscuridad
para encender tu propia luz.
Sabiendo que en paralelo
me lanzo a un abismo infinito.

La eterna salvación es
la que le debemos día a día al propio corazón.

Mira profundo en tus pupilas
y descúbrete único en las huellas de tu piel.
Recuerda como tus tarsos se hunden en la duela,
y que cuando danzas,
sobre iluminas hasta los confines del universo.

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Vida y muerte

En estos días corren por mis venas vida y muerte.

Hay tiempos de pena insondable, de lágrimas silenciosas que sólo yo escucho.

De lamentos incansables, pensamientos abruptos en contra mía, en favor de él… Hay tetra-realidades que confunden hasta la médula del inconsciente; trozos diminutos de un pasado que ya termina de olvidarse.

Otras veces, encuentro sonrisas hasta en los charcos más repulsivos; las caras llenas de mocos de los inocentes traen consigo la esperanza.

Unos días me siento hija de esta madre Tierra, luego me siento hija del frío ser, ajeno a este planeta, dueño de los universos.

Un día digo que soy yo, te amo y quiero vivir contigo hasta nuestra muerte. Al día siguiente sulfuro rabia por las palabras que dije sin sentir… siento una tristeza radiante, que brilla en mi interior y me impulsa a salir de ella, a tomarme entre mis únicos brazos y llevarme a donde haya más luz, menos dolor y más amor.

Apacigua la noche

Intenta enmudecer tus labios,
nada habla mejor que el silencio.
Un grito ahogado que reclama la voz
más profunda no es preciso.

Desvaríos y varios centenares
de errores metafóricos…
La imagen más folclórica:
un universo de latas, migajas recubiertas
de polvo guardado con los años.

Putrefacción imperfecta de lo inmortal….
Egoismo puro, ruidosos clavos culposos
que vibran,palpitan en el interior.

Tiempos inestables,
carreras corridas a contratiempo.
Silbidos apabullantes
que tocan y destruyen.

Razones inconstantes,
caricias insaciables,
sabores amargos de tragos letales que embrutecen la existencia.

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Lo que he visto hoy…

“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía” (Octavio Paz, 1950).

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He visto la muerte más de un par de veces. La he sentido merodeando entre nosotros; en reuniones casuales, fiestas, viajes o simples lugares. La he visto en personas, animales o cualquier clase de ser vivo. Por supuesto no me refiero a la “tilica”, no hablo “a la mexicana” de lo que en realidad significa dejar de estar vivo.

Ésta vez, la he visto en la mirada de un chico, alguien cercano a mis emociones y un tanto apegado  a mis años de vida… La vi en su rostro mientras le delineó los labios de un tono oscuro, la olí mientras respiré ese extraño aroma que el despedía. La sentí cuando toque su brazo casi de puro hueso. He visto  a la muerte reflejada en los ojos de aquél ser que posee alma de niño. Nadie tuvo que decírmelo, lo noté cuando su mirada se perdía en algún lugar desconocido para todos los presentes en el lugar.

Todos han podido percibir lo mismo, saben lo que viene, saben lo que miran, sus sentidos no mienten ésta vez. Pero, no es importante, porque “debemos tener Fe”, porque es duro pensar lo contrario, podrías salir juzgado como el peor ser humano conocido en la faz de la tierra. En estos casos, es difícil decidir. Elegir una postura podría condenarte el alma hasta el último de tus días. Y más allá de tanto pensar, en el único en quién debería pensarse, es en él. Tal vez no estaría mal, permitirle una opinión. Ya que, siendo el caso, debería ser la única importante. Y ya después de escucharme, lo entiendo, sí, lo sé: qué ilusiones tengo en la cabeza, olvido que no todo ser humano se ha humanizado, no todo ser humano tiene el valor de sentir empatía, de dejarse a un lado y olvidar el egoísmo que día a día le consume. Olvido que hoy en día, difícilmente alguien se atrevería a sentir.

Hoy he dedicado estas líneas a ese ser especial que se encuentra lejos de la paz. Hoy un frío terrible me abraza, pero no más de lo que a él. Quizás él no lo sepa, quizá lo sabe bien. Sólo espero por él, que pronto sus ojos dejen de mostrar aquella terrible imagen. Sólo pido que la vida sea “justa” única y exclusivamente para él.