Expresando·Literatura·Poesía·Sentires

Honesty is all you got

My heart is knotted,

my mind is friendly

but my soul has been just pushed

at the bottom of the chest.

 

Stop crying, little girl.

Stand up and talk, woman.

Face it.

Say what you feel

with no fear in your leaps.

 

Say that you love him,

even he makes you feel turbulence…

Even though things get blurry when he’s around.

 

Tell the truth, that you know the way he loves

doesn’t seem like the best of loves.

But still, you love him.

Not quite sure what it is, you want it.

And your hope is a stubborn bitch decided to believe in a possibility

and refuses to give up her longing.

 

Be fearless to what you think about yourself

‘cause it’s all right to feel, you’re alive.

It’s all right to feel…

Just don’t forget what you dream.

Don’t forget why you came to this world in the first place.

You came to live… the dreams lodged in your soul.

 

 

 

 

 

Por El Gusto·Sentires

Algo de locura para vivir

 

Como la voz del arte soy destino pluma, el camino del ave; frecuencia que sueña, canta, grita, llora, hiere, muere…

 

Presente se ha mantenido el temor a conectarme, integra, al onírico mundo del arte;

a desconectarme del mundo en donde poco surge sin estimulantes;

donde las personas se ocultan de su propio brillo

y los sueños son las mejores excusas para ser infelices.

 

Miedo a conectarme al universo vibrante de los sonidos y del movimiento,

dejar que la piel se erice hasta retorcerme sin detener el movimiento,

para permanecer en una danza eterna, atrapada, esclava de la antigua liberación.

 

Siempre he huido a la locura, pero ella nunca tarda en alcanzarme,

aprovecha minúsculo estímulo para lanzar frente a mis ojos:

imágenes, líneas, palabras, sonidos y movimientos que quiero alcanzar,

que quiero bailar, cantar, escribir, acariciar, sonreír, gozar.

 

Todo es baile,

todo es poesía al aire,

el lenguaje libre de quien vive en este cuerpo.

 

Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Guardar el sonido

Hacer de ese instante silente un momento eterno…

Callar las bocas, calmar las aguas

y arrasar con el ruido que craquéela nuestras paredes.

 

Sutilezas de silencio, de paisajes que no hablan y pisadas que no suenan.

 

Escuchar sólo la voz sordina compasiva,

que alienta el fluir de los ríos,

las caminatas largas y la conversación entre miradas.

 

Sigilosamente, tomar la mano del miedo

y dar un salto al vacío solitario

para resurgir sin tormentas de arena ni temblorosos estruendos.

Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Sin palabras

¿Por qué no me besas con desaforo,

por qué no me quemas con el fuego incendiario de los primeros días?

¿Acaso he sido yo el ahogo de tu desmedido amor,

o el sofoco de tu prolongada paciencia y tu gratitud infinita?

 

Deja mis inmadureces cargadas al infierno,

súbeme al cielo que tocas con el grato gesto de tu rostro.

Salva mis entrañas del fiero devorar

de mis baratas e inacabables ideas.

 

Ámame con desmesura,

olvida las palabras cerriles pronunciadas.

Toma mis manos con el clamor de una mañana tibia,

borra de tus ojos, de tus oídos, de tu cuerpo,

las punzantes líneas que expulsó mi boca en noche desafortunada.

 

O bien, vete si te place,

ve a donde respires la alegría en el viento,

a donde dancen tus pies con pasión y no gracias al oprobio de las lágrimas…

Vete si ahora ocupas un lugar que te consume la felicidad

cual vela expuesta a un constante flamear.

 

Por estos ojos, yo hablaría para pedirte que insistas,

que no desgajes las pasiones nuestras,

que no nos duermas en el olvido pesaroso de un jamás.

Que estalles frente a mí

con todos los dientes de la rabia, si es preciso para la lucha.

Que avasalles los tropiezos con arduas sacudidas,

por ti, por mí, por nosotros;

por los días que se fueron y por los que vienen.

Si tu voluntad y tu aliento me aclaman con inagotable gana,

quédate sentado a lado mío, aunque seas críptico silencio…

Tu cuerpo, siempre ha dicho más que tus palabras.

El beso del ayuntamiento, París, 1990.  Atelier Robert Doisneau
El beso del ayuntamiento, París, 1990.
Atelier Robert Doisneau
Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Apacigua la noche

Intenta enmudecer tus labios,
nada habla mejor que el silencio.
Un grito ahogado que reclama la voz
más profunda no es preciso.

Desvaríos y varios centenares
de errores metafóricos…
La imagen más folclórica:
un universo de latas, migajas recubiertas
de polvo guardado con los años.

Putrefacción imperfecta de lo inmortal….
Egoismo puro, ruidosos clavos culposos
que vibran,palpitan en el interior.

Tiempos inestables,
carreras corridas a contratiempo.
Silbidos apabullantes
que tocan y destruyen.

Razones inconstantes,
caricias insaciables,
sabores amargos de tragos letales que embrutecen la existencia.

Consciencia·Literatura·Sentires

El porqué de la “locura aparente”

He aquí las razones más sinceras… Y el porqué de mi “locura aparente”

Porque todos los que somos seres humanizados, somos iguales. Igual sientes tú, que el que vive en La Sierra. Igual llora la niña quechua que la hija de mi hermana. También sangran mis ojos ─aunque no igual que los de su madre─, cuando muere el niño desnutrido. Ella llora por la pérdida, la impotencia y el dolor de la ausencia de su pequeño. Yo, por el tamaño de la inclemencia.

Porque hay en mí una cosa más fuerte que cualquier sentimiento, que cualquier catástrofe. Está ahí, siempre dentro, empujando a la orilla, a perder el miedo. Induciendo a lanzarme al vacío. A flotar entre nubes hasta mirar las estrellas a un costado. Algo interno sólo mío que vive y da vida. Anula todo alrededor, borra mis pensamientos y atiza mis emociones. Me seduce, me domina, me hace suya y no me defiendo. A veces me tortura, me asusta. Porque me lleva a mis más obscuros rincones, pero es cuestión vital. La escritura me complementa, me armoniza. Con ella, la vida no se extingue, uno vive a través de sus obras y se transmite de persona a persona.

Porque hay historias por todos lados. Historias calladas que merecen ser contadas y escuchadas. Por eso escribo, porque soy la voz en letras de los que no dijeron, ni dicen nada. Soy las palabras no pronunciadas por el temor. Soy las imágenes vistas por ojos que no eran los míos. Y todas esas emociones guardadas que pasaron por el cuerpo de los mudos con capacidades físicas completas.

Porque aún hay mucho por hacer. Hay mucho mal que revertir. Si usamos la consciencia y nos unimos, la diferencia es factible. El monstruo es grande y casi indestructible. Pero en ese “casi” recae la esperanza. Y creo, fervientemente en que puede haber cambios importantes si así lo creemos, sentimos y vivimos. Somos más poderosos de lo que sabemos. Tenemos dentro un ser inmenso, una fuerza que asusta y herramientas que desconocemos tanto.

No me importa si soy la única o si somos 4 o 10. No me importa ser distinta o ser la incomodidad de varios. No me interesa si lo que hago pareciera inútil, inservible, iluso, inocente. Porque estoy a favor de mis causas y de las razones que he elegido como mi destino. Me importa el cambio, lo que me hace diferente a los ciegos de consciencia, tener siempre luz en mi camino, aunque éste sea obscuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

Consciencia·Ensayando·Sentires

¿En qué mundo vive?

Las personas hablan. El público expresa simples palabras, burdas como la burocracia misma. Y dicen y alardean. Algunos mientan madres, otros quieren guerra y lucha, no conformarse. Pero, al final, no mucho se siente diferente. Y las cuestiones sociales, económicas, políticas, globales, siguen siendo la misma mierda. Llevados por la inercia, por la inconsciencia, sólo somos presa de todo, menos de nosotros mismos o de la intuición o de lo que emerge de lo más profundo de nuestro interior. Y es ahí donde radica el problema, si no mundial, de la nación en la que nací.

Porque todo esto va mucho más allá de cuestiones como la educación, la cultura, la pobreza, la sustentabilidad y otros asuntos que se consideran los problemas graves de la sociedad. Aquí se requiere algo más grande que expresar. Se necesita quizás un momento de evolución o de revolución. De volver a cambiar lo establecido, pero no desde afuera, desde dentro.

Recientemente, alguien cercano a mí, dijo: “¿En qué mundo vive?” Haciendo referencia a un artista que, durante su concierto, expresaba sus más profundas ideas sobre la sociedad, la política, la educación. Exponía ante casi 4mil personas, su pensamiento, la ideología que lo diferencia de la mayoría. Le daba congruencia a sus letras y música. Se convertía con cada oración pronunciada, en verosimilitud pura para sus seguidores.

Tenía los dientes expuestos con una enorme sonrisa, la piel erizada y el cuerpo entero me vibraba de emoción cuando la pregunta salió de sus labios. Una mezcolanza de emociones vino de mi estómago al pecho y de ahí hasta el cerebro. Quise ¡decirle, gritarle, sacudirlo! E imaginé como lo tomaba de la playera, gritando y llorando ─por cómico que pueda sonar─. Y lo único que me salió de la boca fue: “Tú problema es esa forma de pensar”. Ahí radica todo esto: el principal problema de la sociedad mexicana, es el pensamiento insertado a través de años, en las diminutas mentes de los individuos que forman la población. Pensar que es imposible, que siempre ha sido así y no cambiará. Que lo que hagas no importa porque no afecta para bien ni para mal. Hacerle honor a la frase: “Evita la fatiga, lo que puedas hacer hoy, déjalo para mañana”. Pensé también si acaso estaba siendo exagerado mi pensamiento, quizás las carga emocional del día me estaba tomando presa y no estaba sintiendo con claridad. No fue el caso, mi sentir era claro y aunque no quise darle mayor importancia al hecho, me hubiera gustado decirle, por ejemplo: gracias, gracias por pensar así. Eres de los que nos mantiene vivos ─diría cualquier empresario─. Y otras más, inútiles, en su caso.

La consciencia es lo importante: darte cuenta, mirar. Moverte, sentir, correr, gritar, decir. Porque la información se transmite a través de palabras. Y sí, quizás no se puede hacer algo contundente contra los delitos más graves, pero por algo se empieza. Los cambios mínimos, los que tú y otros consideran inservibles, son la puerta a los grandes. El desafío es lograr lo más pequeño porque si es así, lo grande llega casi por añadidura. Es simple, no hay nada complejo. Todo eso que dices, es porque tienes miedo, ¿a qué? A todo: a dejar de pertenecer, ser diferente, sentir diferente, actuar diferente. ¿Qué más da? Vida como ésta, sólo habrá una… La idea es sumarse en ideas, en pensamientos y por lo tanto en hechos. Bien dicen que “La unión hace la fuerza”.

No sé bien, no tengo la certeza de muchas cuestiones, pero expresar vale mucho más que permanecer mudo. Moverse es mejor que quedarse quieto.