Expresando·Sentires

La mujer de mi vida

Se ha convertido en una mujer sabia,

que ha encontrado respuestas en su vivir diario.

A pesar de su acochambrada educación,

ha abierto el camino a cientos y miles de posibilidades distintas;

dispuesta a cambiar, a mirarse,

a crecer a través de la consciencia.

 

Ha temido, ha sufrido, sin embargo, nunca pensó en rendirse.

Sus batallas las ha peleado sin armadura, no lleva alguna;

va por la vida con la ingenuidad y su risa como las mejores armas.

 

Aquí la llamo mi Madre,

pero supongo que en otro tiempo

fuimos grandes amigas y compañeras de aventuras incontables.

 

Decir que la amo es decir poco.

Ella es mi guía.

Una luz que permanece encendida incluso en los más grandes apagones.

Su voluntad es férrea y quizás ella misma no lo sepa,

pero las situaciones no doblan su valor,

ni su fuerza para caminar incluso entre el fuego y el dolor.

 

A veces ella cree que necesita a las personas,

en realidad somos nosotros quienes la necesitamos.

Literatura·Poesía·Sentires

La voz del cuerpo

Que las palabras antes pronunciadas,

las hable ahora el cuerpo.

Con sola presencia y lúcida danza,

que grite desbocado

lo que calló durante meses nebulosos.

 

Que dibujen los cuerpos

figuras en la oscuridad,

y palabra con movimiento tomen lugar

juntos en la habitación soñada.

 

Mil sueños se realicen esta noche

a ritmo suave y ceñido,

caminando hacia lo profundo

en la caverna donde crecen inefables deseos.

 

Que converjan los tiempos en uno sólo…

Explotar de cascabeles y campanillas,

entre lenguas que paladean

el vaivén salado de exquisitas mareas.