Literatura·Poesía·Sentires

El mar sabrá curarme

Hoy las olas estrepitosas chocan unas con otras.

¿Cuándo pasó?

¿Cuándo dejaron tus ojos de mirar directo a los míos?

Quizá al pedir un poco más de lo que era ya sólo reserva.

O, cuando descubriste en su piel nuevos secretos y aventuras…

Deja que se calme la marea que ahora hay tormenta.

Deja que el oleaje sea suave marea

que arrulle la mente inquieta,

que meza los temores

y lleve en su cadencia tus sueños más poderosos.

Que un velo de agua salada envuelva tu cuerpo

y te sumerja en un nado de olvido.

Que el mar saboree tu pena,

llevándola consigo a lo profundo de su azul.

Enterrando allí recuerdos e historias

de un pasado que es ahora imaginario.

El mar sabrá curarte

y con su sal cicatrizará la herida.

Cuando salgas bañada de mar,

el sol destellará las pequeñas gotas en tu piel.

Regresará el brillo a tus ojos,

y toda la luz del universo a tu rostro.

Expresando·Literatura·Poesía·Sentires

Honesty is all you got

My heart is knotted,

my mind is friendly

but my soul has been just pushed

at the bottom of the chest.

 

Stop crying, little girl.

Stand up and talk, woman.

Face it.

Say what you feel

with no fear in your leaps.

 

Say that you love him,

even he makes you feel turbulence…

Even though things get blurry when he’s around.

 

Tell the truth, that you know the way he loves

doesn’t seem like the best of loves.

But still, you love him.

Not quite sure what it is, you want it.

And your hope is a stubborn bitch decided to believe in a possibility

and refuses to give up her longing.

 

Be fearless to what you think about yourself

‘cause it’s all right to feel, you’re alive.

It’s all right to feel…

Just don’t forget what you dream.

Don’t forget why you came to this world in the first place.

You came to live… the dreams lodged in your soul.

 

 

 

 

 

Poesía·Por El Gusto·Sentires

Deja que llueva

Que el río corra y lo arrastre todo…

que mis lágrimas con las flores marchitas

naveguen hasta el océano,

para hallar lugar en sus profundidades;

 

que el hueco en mi pecho

deje de gritar tu nombre

durante esas noches que se alargan.

Fotografía de Mónica Lechuga

Dejar que el agua sacuda la memoria,

tome consigo los agrios momentos,

enjuague promesas inconclusas

y purifique las fantasías futuras.

 

Que llueva a cántaros

y la corriente tome los intentos de amor;

que apacigüe el temor,

humedezca la incertidumbre

de los nuevos mañanas que no incluyen la voz

que noche a noche amé escuchar.

Copyright © Todos los Derechos Reservados

Literatura·Poesía·Sentires

Quizás esta sea la primavera más lluviosa

Hay partes mías que no se resignan a vivir sin las tuyas.

Pero dentro de la claridad, no hay rincón para engaños,
ni espacio para ocultar las dudas,
ahora avergonzadas con cientos de “hubieras”
que se deslizan sin piedad
como cortinas descaradas,
rasgando las paredes.

Los meses siguen dando paso firme,
lanzándome a un vacío lleno de tu silencio;
ese mutismo que abraza por las noches
cuando los pies se niegan a seguir,
y que ha dado respuesta a las incógnitas
que no lograste descifrar para mí.

Pero al presente, no puedo tenerle quejas.
Cada día es un trago al goce,
una sonrisa rebosante de pasión;
una marcha inquebrantable hacia los sueños,
que danzan con la luna
y se escriben en mis desvelos más azules.

Es al pasado que uno quisiera cobrarle:
las noches de ceguera,
los esfuerzos homéricos,
esos meses con la cabeza baja y la mirada perdida;

el imparable caminar de tus pies
bailando hacia una tundra glacial,
cargado de tu desgana y desinterés,
sordo de mi deseo, de todas mis voces…

Reclamarle al fin, este prolongado adiós,
que ha tornado tu ausencia
en constante y dolorosa presencia,
y a los recuerdos el atisbo de la misma.

Se puede estar enfermo de necesidad
y creer que nada se necesita.
Tener lo que se necesita
y sentir que todo falta.

Expresando·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Ecos que habitan el silencio

Luego de cierto plazo,

todo se reduce a un largo e interminable silencio.

 

Dentro de un mutismo plagado de ecos,

los lamentos se someten a la razón de su dolor,

no se esconden más en bebida tras bebida

ni disimulan su mal con sonrisas maquilladas.

 

Varios días después,

las verdades recrudecen

y el intento de escaparles

es mero suicidio.

 

Las dudas convertidas en certezas,

te miran de frente para gritar sin indulgencia

que los días del pasado son cenizas hace tiempo;

 

que en el espacio que respiras

ya no habita su perfume,

ni sus tarsos bailan suave

al compás de tu mirada.

 

Sabes ahora,

que esos sueños compartidos entre almas,

los que evocas por las noches como indelebles memorias,

meses atrás murieron,

víctimas del gélido gesto de un ser silente

que levantó heladas e inquebrantables murallas.

 

Los párpados sellados

que mantuvieron a los ojos sumergidos en aguda oscuridad,

se abrieron para sentir las heridas que mantuviste bajo llave,

para quemar con la mirada los recuerdos y la nostalgia.

 

Y dejar resplandecer la promesa de un jamás,

como la más sincera y absoluta

que entre ambos pudo existir.

 

 

 

 

 

 

Expresando·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Hubiera esperanza

Nada retorna impávido, nada jamás vuelve como lo vimos irse…

Termina girando en torno al ayer,

y el presente se convierte en la memoria más anhelada.

 

Siempre sujeto a los ojos que no olvidan,

al llanto ahogado que las noches dolorosas cubrieron con vanidad,

abre una grieta ancha, profunda hacia el centro de la Tierra y se oculta.

 

Ocupa el espacio pero no se encuentra,

porque lo perdido se funde con el vacío de lo inexplicable e inalcanzable,

de la sumisión absurda que compensa las heridas.

 

La duda del mañana gana la contienda a la imagen encumbrada antes,

las ojeras no terminan y tampoco los sonidos inexorables de palabras para los oídos voluntariosos…

de la carne dotada con apabullantes gracias.

 

Y con todo, la ingrata novedad que su regreso es aún la alegría de un otoño invernal,

la maravillosa contienda que la vida provoca,

sonrisa que anida esperanza del olvido que madure el corazón

y permanezca la pasión indiferente a la agonía.

Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Guardar el sonido

Hacer de ese instante silente un momento eterno…

Callar las bocas, calmar las aguas

y arrasar con el ruido que craquéela nuestras paredes.

 

Sutilezas de silencio, de paisajes que no hablan y pisadas que no suenan.

 

Escuchar sólo la voz sordina compasiva,

que alienta el fluir de los ríos,

las caminatas largas y la conversación entre miradas.

 

Sigilosamente, tomar la mano del miedo

y dar un salto al vacío solitario

para resurgir sin tormentas de arena ni temblorosos estruendos.