Expresando·Literatura·Poesía·Sentires

Honesty is all you got

My heart is knotted,

my mind is friendly

but my soul has been just pushed

at the bottom of the chest.

 

Stop crying, little girl.

Stand up and talk, woman.

Face it.

Say what you feel

with no fear in your leaps.

 

Say that you love him,

even he makes you feel turbulence…

Even though things get blurry when he’s around.

 

Tell the truth, that you know the way he loves

doesn’t seem like the best of loves.

But still, you love him.

Not quite sure what it is, you want it.

And your hope is a stubborn bitch decided to believe in a possibility

and refuses to give up her longing.

 

Be fearless to what you think about yourself

‘cause it’s all right to feel, you’re alive.

It’s all right to feel…

Just don’t forget what you dream.

Don’t forget why you came to this world in the first place.

You came to live… the dreams lodged in your soul.

 

 

 

 

 

Por El Gusto·Sentires

Algo de locura para vivir

 

Como la voz del arte soy destino pluma, el camino del ave; frecuencia que sueña, canta, grita, llora, hiere, muere…

 

Presente se ha mantenido el temor a conectarme, integra, al onírico mundo del arte;

a desconectarme del mundo en donde poco surge sin estimulantes;

donde las personas se ocultan de su propio brillo

y los sueños son las mejores excusas para ser infelices.

 

Miedo a conectarme al universo vibrante de los sonidos y del movimiento,

dejar que la piel se erice hasta retorcerme sin detener el movimiento,

para permanecer en una danza eterna, atrapada, esclava de la antigua liberación.

 

Siempre he huido a la locura, pero ella nunca tarda en alcanzarme,

aprovecha minúsculo estímulo para lanzar frente a mis ojos:

imágenes, líneas, palabras, sonidos y movimientos que quiero alcanzar,

que quiero bailar, cantar, escribir, acariciar, sonreír, gozar.

 

Todo es baile,

todo es poesía al aire,

el lenguaje libre de quien vive en este cuerpo.

 

Literatura·Por El Gusto·Sentires

Gracias a Shelley

Rothwell Mary Shelley–Hace tiempo que escribí esto (más de un año), no quise dejarlo olvidado y rezagado a los recuerdos, por eso lo comparto–

Después de haber leído la espléndida novela Frankenstein de Mary W. Shelley, siento el deseo de agradecerle, precisamente a ella, con estas humildes palabras…

Comienzo diciéndote un flamante: ¡GRACIAS! Gracias por tu valentía, tu coraje y el valor para mostrarte presa de tus ideas y permitirte ser arrastrada por el oleaje de tus letras. Por no temer y hacerte libre a través de tu texto. Te agradezco por ser la motivación de alguien como yo, una mujer que desde que recuerda escribe y que, inició un sueño poco consiente pero bien encaminado a ser una gran escritora.

Mientras leía, pude escuchar tu voz con claridad, era suave; una mujer joven iba narrando paso a paso una historia llena de emociones e imágenes propias. Te imaginé viviendo verdaderas atrocidades o hermosos momentos para luego correr a tu cuarto a escribirlos de inmediato, llevada por tus deseos e instintos más profundos.

Puede ser que al final de nuestras historias o la del planeta mismo, de nada valgan nuestros esfuerzos por trascender y nuestra existencia se esfume sin más temporalidad que la de hoy. Pero en vida, disfrutar el magnífico texto que alguien dejó en hojas hace muchos muchos años, se torna suficiente y es motivo de singular satisfacción para el cuerpo, la mente y el alma.

Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Sin palabras

¿Por qué no me besas con desaforo,

por qué no me quemas con el fuego incendiario de los primeros días?

¿Acaso he sido yo el ahogo de tu desmedido amor,

o el sofoco de tu prolongada paciencia y tu gratitud infinita?

 

Deja mis inmadureces cargadas al infierno,

súbeme al cielo que tocas con el grato gesto de tu rostro.

Salva mis entrañas del fiero devorar

de mis baratas e inacabables ideas.

 

Ámame con desmesura,

olvida las palabras cerriles pronunciadas.

Toma mis manos con el clamor de una mañana tibia,

borra de tus ojos, de tus oídos, de tu cuerpo,

las punzantes líneas que expulsó mi boca en noche desafortunada.

 

O bien, vete si te place,

ve a donde respires la alegría en el viento,

a donde dancen tus pies con pasión y no gracias al oprobio de las lágrimas…

Vete si ahora ocupas un lugar que te consume la felicidad

cual vela expuesta a un constante flamear.

 

Por estos ojos, yo hablaría para pedirte que insistas,

que no desgajes las pasiones nuestras,

que no nos duermas en el olvido pesaroso de un jamás.

Que estalles frente a mí

con todos los dientes de la rabia, si es preciso para la lucha.

Que avasalles los tropiezos con arduas sacudidas,

por ti, por mí, por nosotros;

por los días que se fueron y por los que vienen.

Si tu voluntad y tu aliento me aclaman con inagotable gana,

quédate sentado a lado mío, aunque seas críptico silencio…

Tu cuerpo, siempre ha dicho más que tus palabras.

El beso del ayuntamiento, París, 1990.  Atelier Robert Doisneau
El beso del ayuntamiento, París, 1990.
Atelier Robert Doisneau
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Van Gogh es descubierto

Bajo la noche estrellada, él suelta delicadas pinceladas. De sus muñecas brotan tonalidades propias de la naturaleza que empapan la desabrida tela. A cada trazo, Vincent Van Gogh lucha por plasmar lo que su mente dibuja. Lienzos, matices y exhaustivos intentos que no encuentran el éxito.

El joven hombre, se levanta del banco y dando la espalda a la imagen que ahora lo perturba, bebe hasta la última gota de su copa. Desesperado ante el fracaso, jala con sus manos los cortos mechones de su cabellera rojiza. Abandona la sala. Se dirige a la recámara enloquecido de rabia. Mira al espejo, con las pupilas secas y una mórbida expresión en el rostro, toma su oreja, la estira y la suelta. Se dirige a su cama, un vuelco en sus entrañas lo acosa durante la noche… silencio sempiterno y luego, su grito más punzante retumbando en todo Arles.

La luz del día se interna en el cuarto, Van Gogh se levanta con el anhelo ferviente de haber sólo soñado. Se desbarata al contemplar la obra terminada que ya no cambiará. ¡Theo! Piensa mientras corre hacía su escritorio para comenzar a escribir: febrero 14, 1888… Theo, he decidido obsequiártelo porque no ha sido de mi agrado, no puedo lograr… Como sea, puedes tenerlo tú, me recuerda a ti…

 

Oculta, detrás de muebles y ropa amontonada en el desván. Ahí sola y abandonada desde hace tiempo, muestra una de las esquinas de su cuerpo a Louis Van Tilborgh, el investigador termina de desnudarla y la revela radiante: “Puesta de Sol en Montmajour“, es encontrada en la desván de una casa en París, después de 125 años de haber sido pintada.

Vincent Van Gogh
Vincent Van Gogh
English·Poesía·Sentires

Is it fair?

Last words you say

the last tears dropping

thru your eyes…

 

I can’t remember

what you said,

was it fair?

 

Can’t stop having you

on my mind,

you’ll stay here forever,

I guess…

 

But at the end

this means nothing at all

because makes no sense

living from yesterday words.