Literatura·Poesía·Sentires

Los años nuestros son todo, menos eternos

¿Dónde voy a encontrarte cuando el alma te deje el cuerpo?
El día que ya no esté su cabello encrespado,
envolviendo su rostro moreno de ojos negros.

Cuando sus chispadas y ocurrencias no se escuchen
y sus palabras, que me abrazan cuando me siento tan ajena del mundo,
no sean más.

Mil voces han dicho que te hallaré en mi corazón. Pero no escucharé tu voz
dándome palabras luz en plena oscuridad,
ni sentiré la tersura de tus palmas acariciando mi frente.

No estarás allí para creer en mí
como no logro hacerlo yo en veces.

Y no, no todo es duda, tengo algunas certezas:

Como que vida no te la debo,
porque con toda bondad me la regalaste.
Como que podré sentirte
en los rayos del sol sobre mi piel,
pero no estarás…

¿De dónde me viene este dolor si aún irradias vida?
Quizás sea el aceptar que,
como todo lo que coexiste en Tierra,
tú también eres mortal.
Y quiero decir,
ahora que tus ojos me miran y tu boca dice la vida,
que no conoceré ser más amoroso en vida
y que me has enseñado que el amor incondicional
es posible siempre en uno mismo.

Expresando·Por El Gusto

Ser fugaz

Nadie la deja caer.
Nadie la deja tocar el suelo.

Todo en su movimiento es sueño de elegante ilusión.

Como pluma en el aire,
flota entre sus anhelos y dorados deseos.

Se entrega a ellos
como quien se lanza de una montaña

sabiendo que en algún punto las nubes la detendrán.

Avanza entre ellas danzando,
colgada de brazos que la encaminan
a su destino esperado.

No hay prisa que le pise los talones,

ni miedos que le detengan el paso.

Da envidia tanta confianza.
Quién fuera estrella y fugaz.

Literatura

Amor a ráfagas

merceroura

LLUVIA PAREJA

A veces estamos tan desesperados por recibir amor que aceptamos sucedáneos. Bajamos el listón y fingimos que lo que nos dan es lo que queremos, que nos basta con poco, que no necesitamos más. Y por dentro, nos desvanecemos a cada minuto que pasa. Miramos al suelo en lugar de levantar la vista porque tememos encontrarnos con alguna mirada que nos cale y se dé cuenta de que estamos viviendo un amor a medias, porque soportamos a duras penas arrastrarlo pero somos incapaces de decirlo en voz alta.

Nos han educado para huir de la soledad, para avergonzarnos de estar solos, como si tuviéramos que demostrar ante los demás que estamos siempre con alguien, que alguien nos ama… Que somos dignos de amor.

Y la amenaza de una soledad rotunda nos obliga a veces (o eso creemos) a aceptar situaciones que nos vacían tanto por dentro que notamos el hueco……

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Consciencia·Sentires

“Es artista”

Advertencia: Si te asumes pobre por artista, esto no te va a gustar.

“Es artista”, dice la gente como justificándole el drama.
“Es artista”, “siente mucho”, dicen como justificando su alcoholismo o que se halle perdido en alguna droga o en la depresión.

“Soy poeta”, habla el artista como explicando su pobreza.
“Soy escritor”, dice con cabeza baja, como dando razón de su hambruna.

No será que nos hemos creído de más las palabras con que otros definieron al artista.

Que hemos creído lo que otros poetas borrachos y cobardes, con el ego bien inflado, dijeron.

“Soy artista. Me regodeo en mi sensible temperamento y me revuelvo en mi drama”.

No será que es más fácil creer en todo lo que otros han dicho que creer en nosotros mismos y levantar el rostro para decir con orgullo: soy artista, soy poeta, artesana de la vida; soy mujer… Andar y hacer algo de consciencia con ese don que dios ha puesto en nuestro espíritu.

Todos los derechos reservados @EmeLechuga

Literatura·Poesía·Sentires

40 días y 40 noches

Cuarenta días y cuarenta noches de desértica soledad.

Andando entre arenas de auténtica verdad y demonios aprisionados que ahora se muestran a gritos.

Aquí no hay agua para beber cuando el deseo ataque,

sólo agrietados pechos en derrama de áridas esperanzas;

piezas de romper cabezas,

de un pasado que se muestra sincero;

silencios de tarde que acumulan lágrimas,

las guardan para la sequía del anochecer.

Acompaña el insomnio. En noches de empedernido pensamiento,

aguarda con la cabeza en la almohada,

a Venus y Marte le devuelvan la mirada desde la bóveda celeste.

Decir algo bello

que nada es como espero,

que todo se parece menos a mis sedientas expectativas,

y más a la fructuosa vida.

No olvidar el ineludible lenitivo:

cuando la cuenta termine, finalmente, su olor se te habrá evaporado.

Expresando·Literatura

Que no se me duerma la vida

Cuando se me duerme la creatividad,

de algún modo,

también se me duerme la vida.

Me vuelvo aburrida, dramática, sobre todo.

La clave está en no perderla,

en no soltarle la mano

porque en ella vive la resiliencia.

En mantenerla despierta

para que salpique con ideas

y nuevas estrategias de salvación a todo mundo,

a mí, particularmente.

“¿Eres poeta o drama…” turga?

A veces ambas.

La vida no es lo que esperas, nunca.

Es vida y ya, a secas (y de seca tiene muy poco).

Los agnósticos dicen que nada en Dios tiene sentido.

Que no hay un más allá que el más acá

que no se parece a otra cosa que la vida agria y terrenal.

No es cierto.

Todo tiene sentido en ella

cuando la miras a los ojos y, en este preciso instante, te ha sonreído.

Cuando tus piernas siguen dando pasos

y tus manos contando historias,

y tu corazón escribiendo poemas y dramas.

Pasa que se nos durmió el instinto.

Los otros animales no padecen de estos problemas de la mente;

de la existencial duda de ser o no ser;

ni del por qué así y no asado;

o del por qué ya no me quiere

si antes me amó desenfundada-mente.

Creemos que somos más de lo que somos.

No somos dioses, sí humanos.

Parte de un todo creado por el dios de la casualidad

o del azar, o por el de la física o el de la biología;

seres evolucionados, al fin, por razones que no elegimos.

Elegimos hoy y nada más.

Yo elijo escribir y, ahora mismo, bailar.

Expresando·Literatura·Sentires

Me dio gusto verte, vivo

¡Lo estás!

Tus largas extensiones no mintieron en cada Clin-Clan

que las melodías marcaban a tu cuerpo.

Estabas tan vivo como yo,

cuando deseaba loca todo lo que quería contigo,

ahora sé, eso era: ¡estaba viva!

Pero, para entonces,

escribía con los dedos entumecidos

y bailaba con el cuerpo igual;

hoy soy calor de nuevo y tú, que ya eras estatua glacial,

volviste a sudar bailando en pareja… porque finalmente, la encontraste.

Esta tarde arremetieron contra el presente un montón de “ojalás”.

Les respondí que no escribía ya por ti ni para nosotros,

sino desde esta distancia que me recordó la escarcha

y los silencios que se alargaron hasta mi último mensaje, hasta hoy.

Todo, hizo que la lluvia que me empapó,

no sólo saliera de las nubes, sino de mis lagrimales:

ser tan sensatamente ajenos y lejanos,

sabiendo de buena tinta sobre la profundidad de las cavernas del otro.

Lo que duele no es el tiempo ni sus sentencias,

apena que “ya no hay lugar al que volver, al que querer regresar”.

Las ausencias engañan,

pero fuiste real todos estos años

en que toqué tu piel y sonreí a tu lado izquierdo de la cama;

de ahí la raíz tan efectiva como dolorosa de esta distancia,

Con todo, fue un gusto verte vivo;

la última vez querías despedirte de este mundo.

Sólo queda desearnos tanta danza como nos quepa en el cuerpo,

¡que no se te acabe nunca!

Y agradecerte por revelarla para mí,

también se queda conmigo para siempre.