Literatura·Por El Gusto·Sentires

Fieles aliadas

No quiero olvidar que me salvaron cuando caminé directo a esa cueva de lobos donde fui devorada por uno o varios;

y me dejaron gritar con ellas en mis manos y una pluma que decía por mí lo que recalcitraba el corazón.

No quiero, porque les debo todo: mi valor para enfrentarme a todos y a ninguno, y saber que el duelo más intenso sería día a día conmigo misma y el silencio de mis pensamientos.

Si olvido, me condeno a un pretérito reincidente. Me olvido… Estoy en las frases que liberan mis miedos, amores y vacíos;

en letras que se autoconstruyen cuando brotan de mi pecho, cuando parece que las ganas no me alcanzan, que el valor no se me ajusta a la piel y lo ojos se me vuelven de agua y el dolor corre río liberado entre los lagrimales;

cuando la felicidad no cabe en carcajadas y la vida es vida y me recuerda con su poética virtud:

la poeta no siembra sus males en otros, germina sus semillas en hojas y libros;

el tiempo no le alcanza para decir… ¡da prisa a la tinta y anda a escribir! cuando el estómago y las vomitivas entrañas lo demanden.

No quiero olvidarlas, palabras. Desde que las aprendí, son fieles aliadas en la lucha por mantenerme la vida en un mundo hecho nudos.

No puedo olvidar mis propias lecciones, todas las escritas en cuadernos de tardes y noches solitarias.

Me debo a ti mi fiel y literaria amiga.

Danza·Literatura·Poesía·Sentires

Vida es movimiento

Cien puertas cerradas en un cuarto donde se cocina la locura.
Rechinan los oídos, zumban los ojos, galopa la sangre tras el sonido inacabable de sus deseos.

En urbe densificada, decepcionada de su grandeza, se hunde en convaleciente pobreza…

Luego le cae la danza al cuerpo como lluvia,
golpe tras golpe se le cimbran los huesos con el movimiento;

se detiene, gira la cabeza,
hace una mueca exagerada
y se dobla de risa.

De pronto todo es silencio…
un silencio hondo como el agujero de su pecho.

Todo es ausencia,
llanto y risa en un mismo rostro.
Vacío alegre de serlo,
sin ofrecer más caricias al dolor.

Ha hecho de las grietas caminos, un mapa que conduce al arte.

Se disipan los lamentos, extiende sus alas y acaricia el momento, danzando en el aire con fecuos movimientos.

Expresando·Poesía·Sentires

Musa Creación

¿Dónde te has metido?

 

¿Dónde estás, compañera mía?

Musa de los días y noches

que acaricia mi alma cuando yo misma no logro tocarla.

 

¿Dónde te has metido?

 

Que todas las palabras no te alcanzan,

ni rosan mis labios tus poéticas figuras

para abrazar las dudas y consolar mis ahogos.

 

¿Fuiste tú o soy yo?

 

¿Te has marchado o … entre la lucha por vivir en un palacio

y convencer a todos que lo valgo, te dejé ir?

 

Te dejé olvidada, musa de la creación.

 

Y ya no vuelves a mi pecho.

Aunque te extrañen mis ojos y oídos,

y a mis manos hagas falta cuando se me llena la boca de rabias y rencores.

 

Vuelve,

que sin ti no digo

y el pensamiento es rey de en todas las batallas,

y se me elevan las anclas hacia el oscuro infinito,

que sigiloso llama para llevarme sin retorno al mar profundo.

 

Vuelve,

que sin ti no soy.

 

Sentires

El final de la batalla

Hay una guerra interminable entre mujeres y hombres; ellos por allá, nosotras para acá.

Una competencia nula y absurda entre ganadores y perdedores, fuertes, débiles; mejores o peores.

Pero hay un momento único. Quizás una canción o algún motivo que celebrar juntos; las manos se tocan, dos cabezas bailan, labios se juntan y termina por ganar la sabiduría ancestral: aceptar que la vida misma fue posible sólo con la unión de ambos.

Mi guerra termina hoy, aquí sentada a su lado, creyendo que un amor verdadero fuera y dentro de mí, existe. Sin un precio caro por pagar, es posible… Y me sucede así en este preciso y mágico momento en que él acaricia mi rodilla y lo miro cómplice de lo que hacemos juntos cada día: la vida.

Tras una noche oscura que duró años, detrás del inmenso mar, finalmente, puedo ver salir el sol.

Poesía·Sentires

Espirales

La vida misma es un ciclo infinito: comienzo-final-comienzo-final,

y así sigue el cuento de nunca acabar.

Pero ¡oh, humanos y su libre albedrío!

La vida nos empuja a dar pasos en la oscuridad de lo desconocido

y escogemos cerrar los ojos;

exprimir los finales como trapo viejo que son,

hasta sacar la última gota de agua vital.

Somos grandes mentirosos,

diciendo cantidades monstruosas de mentiras:

“no sólo todo cambiará, irá mejor”.

Y evitamos el silencio,

que no pierde oportunidad para gritar crudezas,

porque la cortina que cubría la verdad

es ahora un velo transparente que se descorre sin tu voluntad.

El punto de no retorno aparece

y una mentira más sería despiadado.

Ahora lo sabes,

mereces ser amado, mereces un amor verdadero,

empezando por el tuyo.

Danza·Sentires

Bien bailada

A veces no aguanto los huesos, los músculos, el sueño;

pero el sueño es el que estoy persiguiendo.

Llego exhausta cada noche y quisiera dormir dos o tres días seguidos,

pero hay que comer y, sobre todo, hay que vivir y para eso hay que bailar.

Voy al trabajo y lo gozo…

pero cuando toco el piso helado con mi rostro,

la música corre por mis oídos como agua viva de río y

toca este cuerpo que recuerda y olvida…

el sonido golpea mi pecho, hombros, cadera…

viaja por mi cuerpo y canta la niña Lechuga,

contenta de ser lo que siempre fue:

desdoblamiento del alma;

danza, danza,
danza que palpita una sonata infinita de delirio,

de ilusión que aguarda ansiosa,

para probar de nuevo

la deliciosa duela en que flotan mis fantasías.

Consciencia·Expresando·Sentires

Trabajar

Siento algo así como un peso de dimensiones glaciares que me abraza. Lo llevo en la espalda, pero sigo andando. No hay posibilidad de pausa y menos ahora que decidí aventurarme en una nueva locura sin precedentes.

Cuesta trabajo, por eso le pusieron así: Trabajar, que no es recibir un pago por hacer algo, sino crear y persistir en algo que asegurará la vida. Entiéndase vida por cada pequeña parte de tiempo invertido en lo que nos hace sonreír, permite caminar, o incluso, respirar; lo otro, debería conocerse como esclavitud remunerada.

Yo… nunca me había apostado a mí, porque de veras da terror hacer esto. El éxito o fracaso es sólo de uno, aunque el éxito se siente bien, también pesa; el éxito viene acompañado de un peso tremendo.

El éxito está en trabajar sin descanso; un ir y venir infinito de estímulo-recompensa, de atroz pesadumbre y desmedida sonrisa.