Expresando·Sentires

La mujer de mi vida

Se ha convertido en una mujer sabia,

que ha encontrado respuestas en su vivir diario.

A pesar de su acochambrada educación,

ha abierto el camino a cientos y miles de posibilidades distintas;

dispuesta a cambiar, a mirarse,

a crecer a través de la consciencia.

 

Ha temido, ha sufrido, sin embargo, nunca pensó en rendirse.

Sus batallas las ha peleado sin armadura, no lleva alguna;

va por la vida con la ingenuidad y su risa como las mejores armas.

 

Aquí la llamo mi Madre,

pero supongo que en otro tiempo

fuimos grandes amigas y compañeras de aventuras incontables.

 

Decir que la amo es decir poco.

Ella es mi guía.

Una luz que permanece encendida incluso en los más grandes apagones.

Su voluntad es férrea y quizás ella misma no lo sepa,

pero las situaciones no doblan su valor,

ni su fuerza para caminar incluso entre el fuego y el dolor.

 

A veces ella cree que necesita a las personas,

en realidad somos nosotros quienes la necesitamos.

Expresando·Por El Gusto

Ser fugaz

Nadie la deja caer.
Nadie la deja tocar el suelo.

Todo en su movimiento es sueño de elegante ilusión.

Como pluma en el aire,
flota entre sus anhelos y dorados deseos.

Se entrega a ellos
como quien se lanza de una montaña

sabiendo que en algún punto las nubes la detendrán.

Avanza entre ellas danzando,
colgada de brazos que la encaminan
a su destino esperado.

No hay prisa que le pise los talones,

ni miedos que le detengan el paso.

Da envidia tanta confianza.
Quién fuera estrella y fugaz.

Consciencia·Expresando

Excitarse de éxito

Trabajar sin descanso,

en un ir y venir infinito de estímulo-recompensa;

el éxito o fracaso será sólo de uno.

Excitarse de éxito viene acompañado de un peso tremendo…

 

Cargo un peso de dimensiones glaciares,

lo llevo abrazado a mi espalda, pero sigo andando.

La pausa no es posibilidad cuando uno decide seguido,

aventurarse en una nueva locura sin precedentes.

 

Trabajar no tendría que ser el pago por hacer algo,

sino crear y persistir en algo que asegurará la vida

(entiéndase vida por cada pequeña parte de tiempo invertido en lo que nos hace sonreír, permite caminar o, incluso respirar; lo otro, debería llamarse “esclavitud remunerada”, ¿o ya se reconoce así?)

 

Nunca antes aposté por mí,

porque de veras da terror hacerlo

y porque cuesta “trabajo”.

 

Pocos valientes conozco.

Respeto y admiración para ustedes.

Expresando·Literatura

Que no se me duerma la vida

Cuando se me duerme la creatividad,

de algún modo,

también se me duerme la vida.

Me vuelvo aburrida, dramática, sobre todo.

La clave está en no perderla,

en no soltarle la mano

porque en ella vive la resiliencia.

En mantenerla despierta

para que salpique con ideas

y nuevas estrategias de salvación a todo mundo,

a mí, particularmente.

“¿Eres poeta o drama…” turga?

A veces ambas.

La vida no es lo que esperas, nunca.

Es vida y ya, a secas (y de seca tiene muy poco).

Los agnósticos dicen que nada en Dios tiene sentido.

Que no hay un más allá que el más acá

que no se parece a otra cosa que la vida agria y terrenal.

No es cierto.

Todo tiene sentido en ella

cuando la miras a los ojos y, en este preciso instante, te ha sonreído.

Cuando tus piernas siguen dando pasos

y tus manos contando historias,

y tu corazón escribiendo poemas y dramas.

Pasa que se nos durmió el instinto.

Los otros animales no padecen de estos problemas de la mente;

de la existencial duda de ser o no ser;

ni del por qué así y no asado;

o del por qué ya no me quiere

si antes me amó desenfundada-mente.

Creemos que somos más de lo que somos.

No somos dioses, sí humanos.

Parte de un todo creado por el dios de la casualidad

o del azar, o por el de la física o el de la biología;

seres evolucionados, al fin, por razones que no elegimos.

Elegimos hoy y nada más.

Yo elijo escribir y, ahora mismo, bailar.

Expresando·Literatura·Sentires

Me dio gusto verte, vivo

¡Lo estás!

Tus largas extensiones no mintieron en cada Clin-Clan

que las melodías marcaban a tu cuerpo.

Estabas tan vivo como yo,

cuando deseaba loca todo lo que quería contigo,

ahora sé, eso era: ¡estaba viva!

Pero, para entonces,

escribía con los dedos entumecidos

y bailaba con el cuerpo igual;

hoy soy calor de nuevo y tú, que ya eras estatua glacial,

volviste a sudar bailando en pareja… porque finalmente, la encontraste.

Esta tarde arremetieron contra el presente un montón de “ojalás”.

Les respondí que no escribía ya por ti ni para nosotros,

sino desde esta distancia que me recordó la escarcha

y los silencios que se alargaron hasta mi último mensaje, hasta hoy.

Todo, hizo que la lluvia que me empapó,

no sólo saliera de las nubes, sino de mis lagrimales:

ser tan sensatamente ajenos y lejanos,

sabiendo de buena tinta sobre la profundidad de las cavernas del otro.

Lo que duele no es el tiempo ni sus sentencias,

apena que “ya no hay lugar al que volver, al que querer regresar”.

Las ausencias engañan,

pero fuiste real todos estos años

en que toqué tu piel y sonreí a tu lado izquierdo de la cama;

de ahí la raíz tan efectiva como dolorosa de esta distancia,

Con todo, fue un gusto verte vivo;

la última vez querías despedirte de este mundo.

Sólo queda desearnos tanta danza como nos quepa en el cuerpo,

¡que no se te acabe nunca!

Y agradecerte por revelarla para mí,

también se queda conmigo para siempre.

Expresando·Literatura·Poesía

Desnudez literaria

Su textura. Su piel me llama.
Pide que lo descubra,

que presione con los dedos cada página suya

para deslizarme lento hasta la última.

Las cicatrices que adornan su cuerpo

son prueba de otras manos que alguna vez lo acariciaron.

Como quiero hacer ahora con cada una de sus líneas

y letras, ¡figuras irrepetibles!,

muestran con destello dorado

el interior de un libro empolvado

con sed de ser leído de prólogo a fin.

Cuando sus líneas te miren directo a los ojos,

sabrás qué desea:

impregnarte de su olor y dejar en tu memoria

sus historias y palabras

por el resto de tus días.

Expresando·Por El Gusto·Sentires

Todos los días

Voy a hacer el amor todos los días.

Cuando despierte a tu lado y te contemple soñando en los mundos en los que no puedo alcanzarte, porque son sólo tuyos.

Voy a hacerte el amor cuando no esté a tu lado. Con palabras cargadas del amor que me inunda de sólo recordar tu mirada… En esos ojos avellana que dicen más de lo que creen cuando me miran.

Cada día te haré el amor con una caricia al corazón, respetando tu libertad, tu espacio y unicidad… Voy a besar tus ideas y empujarte a tus sueños, a donde sea que quieran llevarte.

Mis brazos se estremecerán al encontrarte luego de un viaje en soledad y mis oídos se encenderán con las historias que tu boca cuente.

Tocaré con ternura la piel de tus manos cuando caminemos por las calles siendo “mucho más que dos”.

Sin saberlo, todos los días me haces el amor… con tu sonrisa, con decir lo que piensas y sientes.

Todos los días seremos amor, y quizá después disfrutemos también de un encuentro sexual… hacer lo que “la primavera hace a los cerezos” en un acto de fuerza y vida, naturaleza y sinergia.