Archivo de la categoría: Ensayando

¿En qué mundo vive?

Las personas hablan. El público expresa simples palabras, burdas como la burocracia misma. Y dicen y alardean. Algunos mientan madres, otros quieren guerra y lucha, no conformarse. Pero, al final, no mucho se siente diferente. Y las cuestiones sociales, económicas, políticas, globales, siguen siendo la misma mierda. Llevados por la inercia, por la inconsciencia, sólo somos presa de todo, menos de nosotros mismos o de la intuición o de lo que emerge de lo más profundo de nuestro interior. Y es ahí donde radica el problema, si no mundial, de la nación en la que nací.

Porque todo esto va mucho más allá de cuestiones como la educación, la cultura, la pobreza, la sustentabilidad y otros asuntos que se consideran los problemas graves de la sociedad. Aquí se requiere algo más grande que expresar. Se necesita quizás un momento de evolución o de revolución. De volver a cambiar lo establecido, pero no desde afuera, desde dentro.

Recientemente, alguien cercano a mí, dijo: “¿En qué mundo vive?” Haciendo referencia a un artista que, durante su concierto, expresaba sus más profundas ideas sobre la sociedad, la política, la educación. Exponía ante casi 4mil personas, su pensamiento, la ideología que lo diferencia de la mayoría. Le daba congruencia a sus letras y música. Se convertía con cada oración pronunciada, en verosimilitud pura para sus seguidores.

Tenía los dientes expuestos con una enorme sonrisa, la piel erizada y el cuerpo entero me vibraba de emoción cuando la pregunta salió de sus labios. Una mezcolanza de emociones vino de mi estómago al pecho y de ahí hasta el cerebro. Quise ¡decirle, gritarle, sacudirlo! E imaginé como lo tomaba de la playera, gritando y llorando ─por cómico que pueda sonar─. Y lo único que me salió de la boca fue: “Tú problema es esa forma de pensar”. Ahí radica todo esto: el principal problema de la sociedad mexicana, es el pensamiento insertado a través de años, en las diminutas mentes de los individuos que forman la población. Pensar que es imposible, que siempre ha sido así y no cambiará. Que lo que hagas no importa porque no afecta para bien ni para mal. Hacerle honor a la frase: “Evita la fatiga, lo que puedas hacer hoy, déjalo para mañana”. Pensé también si acaso estaba siendo exagerado mi pensamiento, quizás las carga emocional del día me estaba tomando presa y no estaba sintiendo con claridad. No fue el caso, mi sentir era claro y aunque no quise darle mayor importancia al hecho, me hubiera gustado decirle, por ejemplo: gracias, gracias por pensar así. Eres de los que nos mantiene vivos ─diría cualquier empresario─. Y otras más, inútiles, en su caso.

La consciencia es lo importante: darte cuenta, mirar. Moverte, sentir, correr, gritar, decir. Porque la información se transmite a través de palabras. Y sí, quizás no se puede hacer algo contundente contra los delitos más graves, pero por algo se empieza. Los cambios mínimos, los que tú y otros consideran inservibles, son la puerta a los grandes. El desafío es lograr lo más pequeño porque si es así, lo grande llega casi por añadidura. Es simple, no hay nada complejo. Todo eso que dices, es porque tienes miedo, ¿a qué? A todo: a dejar de pertenecer, ser diferente, sentir diferente, actuar diferente. ¿Qué más da? Vida como ésta, sólo habrá una… La idea es sumarse en ideas, en pensamientos y por lo tanto en hechos. Bien dicen que “La unión hace la fuerza”.

No sé bien, no tengo la certeza de muchas cuestiones, pero expresar vale mucho más que permanecer mudo. Moverse es mejor que quedarse quieto.

Amor / Amour / Love / Lieben / любить / Amore / 愛 /

“Tanto tiempo disfrutamos este amor. Nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu sabor, pero tu llevas también, sabor a mí”

Álvaro Carillo.

El amor no puede darse, no puede regalarse, porque uno sólo podría recibir lo que necesita. Y básicamente, nadie necesita amor porque nacemos con él, lo traemos instalado dentro de cada uno. Si se necesita no es amor, es necesidad. Sí se busca no es amor, es exploración. Si se pide no es amor, es demandar algo ajeno. El amor no tiene puerta hacía adentro, sólo hacía afuera, por eso se da naturalmente y no se espera, ni se piensa, sólo se siente.

Por eso es que la diferencia entre amor y enamoramiento es contrastante… Amor ya tengo, amor es mío y tuyo, pero por separado. El enamoramiento viene de falsas sensaciones de vacíos, creados por nosotros y nuestros padres desde el momento de nacer. Los falsos vacíos generan falsas necesidades que provocan la idealización de otros o de nosotros mismos. Y volamos hasta tocar el cielo y, volamos sobre miles de creencias.

Surgen entonces las cuestiones en la mente: ¿Realmente debe uno terminar con alguien “para toda la vida”?  ¿No será que es un mero invento? ¿Es verdaderamente posible permanecer por amor con alguien “hasta que la muerte nos separe”? O ¿es una mera creencia o invento del ser humano?

En un momento de apatía he pensado que eso del “amor en pareja” es inexistente y prácticamente imposible. Después me ha venido la preocupación exacerbada, porque como dice aquél sabio: El ser humano tiene la firme tendencia de confirmar y comprobar sus creencias. Pensé entonces que moriré sin amor de pareja…

Todo lo vívido últimamente, ha sido algo nuevo para mi inconsciente, subconsciente y consiente. Me ha provocado pensar si eso que llaman amor  – y que, a través de la historia ha generados grandes y diversas expresiones artísticas-  es realmente posible. Es decir, del modo en el que se ha interpretado y creído, como “un amor eterno”, “un único y fiel amor”.

Ya en mis horas de enojo y ardor por recuerdos del pasado, he pensado que no es más que una tontería, de nuevo vino el temor por la creencia negativa sobre el tema, pero más que eso, pensé que una pareja con 25, 30, 45 ó 50 años juntos, podrían escupirme en la cara con la acción de un tierno beso a sus 70 años.

Luego sentí algo extraño al recordar a los grandes artistas que admiro: Pablo Neruda, Mario Benedetti, Gabriel G. Márquez, Shakespeare, Pedro Almodóvar, Steven Spielberg, Picasso y muchos otros. Aquellos que han inspirado mi vida, que han dado continuidad a mis respiros con sus grandes obras.

Música, literatura, cine, teatro o pintura. Todos ellos, alguna vez o en repetidas ocasiones, lograron sus mayores expresiones, gracias al amor que sintieron o dejaron de sentir por alguien.

Tantas han venido y se han ido, tanto pensar sobre un tema que de racional tiene muy poco… he notado el alto grado de ambigüedad que este concepto lleva cargando en su espalda cuando es sometido al análisis. Pues, es relativo, como lo es todo en este planeta. Después de floridas reflexiones, aún tengo muchas preguntas girando en mi cabeza, preguntas que no logro responder, la más grande y que, a veces, de algún modo me roba el sueño es: ¿por qué no estás aquí? Si dijiste que “me amabas”, tanto como yo a ti… ¿Por qué no estás aquí?

Quizás no he conocido “el verdadero amor”, quizá por eso tanto búsqueda de respuestas, quizás por eso no logro entenderlo, pues difícilmente puede hablarse de lo desconocido… Y cuando uno cree que por fin puede dejar de cuestionarme e ir a dormir tranquilo con una respuesta temporal que calma la sed del cuestionamiento constante, viene una interrogación más. Y empuja tratando de ser expulsada. Y revuelve las ideas y el torbellino impide ver claro… Y, si no fue amor, entonces, ¿qué fue todo eso que sentí, que sentimos? ¿Qué fue eso a lo que incesante y fervientemente, tú y yo llamamos “amor”?

México 1 – España 1

“Trabajo bruto pero con orgullo, Aquí se comparte lo mío es tuyo,
Este pueblo no se ahoga con marullos, Y si se derrumba yo lo reconstruyo…”

Calle Trece

Hoy he tenido una magnífica conversación. Lo he vivido como cualquier otra plática mexicana. Lo diferente esta noche, fue el exacerbado acento. El seseo intenso y las palabras  “joder” u “ostia” se hicieron presentes  como nunca antes para mis oídos.

Más allá del lenguaje, no hubo gran diferencia, el tema: Política. Como dijo ella: “fue común”, igual que en nuestro país.  Fue algo fuerte…

La intensidad abrupta salía de sus bocas y sus voces se tornaban cada vez más arduas. Pero el  tema, los temas, fueron los mismos que cualquier mexicano puede discutir a diario con sus profesores, familia o amigos más cercanos.

Lo duro y destacable del momento. Fue mirar que ellos han vivido una realidad, vivían una buena vida, increíblemente estable. Su economía era buena, saludable  y por lo tanto, su cotidianeidad lo era. Ahora todo esto que sucede en su país, es algo nuevo. Una cuestión distinta, un desbalance, una verdadera “crisis económica y social”. –Situaciones malas que llevan a otras peores –

Sentí rabia y tristeza, por ellos y por nosotros. Para ellos es novedoso, para nosotros, la vida eterna. México es un país “en crisis” y la esperanza –que algunos españoles aún conservan – es algo que se ha vuelto costumbre para todos y cada uno de nosotros: “La Ciudad De La Esperanza” , “México necesita un cambio”.

Sentí lástima, melancolía y empatía. Estos extranjeros son ajenos a mi mundo cultural actual, pero se encuentran incluidos en mi realidad estática. Esa, en la que uno espera; espera el cambio; espera la mejoría; por el nuevo gobernante; o ya de pérdida la Profecía Maya… Esa realidad que vivimos a diario y desde el inicio de nuestras vidas, como una constante que es indiferente a muchos, triste para algunos, insoportable para otros y una lucha diaria para millones.

Esta noche he visto la fortalece de lo que la mayoría asume como “el pueblo mexicano”. Esto ha sido América Central y Sudamérica. Gente que se levanta sin importar que el viento sople en sentido opuesto a ellos mismos. Sin importar que la corriente se aferre en contra de sus más profundos deseos.

Es triste, una  e incontables veces, pero México, el país en el que nací y vivo aún, está hecho de gente fuerte. No se derrumba, nada la tumba… Ojalá algún vez dejemos de ser únicamente un muro que vuelve a levantarse. Ojalá algún día nos convirtamos en voces vivas y actores que generen un cambio a través de sí mismos, usando la información como lo que es: nuestra mayor herramienta de defensa.

 

Lo que he visto hoy…

“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía” (Octavio Paz, 1950).

IMG_20130205_160918 modified

He visto la muerte más de un par de veces. La he sentido merodeando entre nosotros; en reuniones casuales, fiestas, viajes o simples lugares. La he visto en personas, animales o cualquier clase de ser vivo. Por supuesto no me refiero a la “tilica”, no hablo “a la mexicana” de lo que en realidad significa dejar de estar vivo.

Ésta vez, la he visto en la mirada de un chico, alguien cercano a mis emociones y un tanto apegado  a mis años de vida… La vi en su rostro mientras le delineó los labios de un tono oscuro, la olí mientras respiré ese extraño aroma que el despedía. La sentí cuando toque su brazo casi de puro hueso. He visto  a la muerte reflejada en los ojos de aquél ser que posee alma de niño. Nadie tuvo que decírmelo, lo noté cuando su mirada se perdía en algún lugar desconocido para todos los presentes en el lugar.

Todos han podido percibir lo mismo, saben lo que viene, saben lo que miran, sus sentidos no mienten ésta vez. Pero, no es importante, porque “debemos tener Fe”, porque es duro pensar lo contrario, podrías salir juzgado como el peor ser humano conocido en la faz de la tierra. En estos casos, es difícil decidir. Elegir una postura podría condenarte el alma hasta el último de tus días. Y más allá de tanto pensar, en el único en quién debería pensarse, es en él. Tal vez no estaría mal, permitirle una opinión. Ya que, siendo el caso, debería ser la única importante. Y ya después de escucharme, lo entiendo, sí, lo sé: qué ilusiones tengo en la cabeza, olvido que no todo ser humano se ha humanizado, no todo ser humano tiene el valor de sentir empatía, de dejarse a un lado y olvidar el egoísmo que día a día le consume. Olvido que hoy en día, difícilmente alguien se atrevería a sentir.

Hoy he dedicado estas líneas a ese ser especial que se encuentra lejos de la paz. Hoy un frío terrible me abraza, pero no más de lo que a él. Quizás él no lo sepa, quizá lo sabe bien. Sólo espero por él, que pronto sus ojos dejen de mostrar aquella terrible imagen. Sólo pido que la vida sea “justa” única y exclusivamente para él.

Y bien, ¿Qué necesita México?

Mucho se ha dicho ya sobre esta jornada electoral 2012. Opiniones diversas; en contra o en favor, el punto es que el tema ha estado en boca de todo México desde mucho tiempo atrás. La diferencia surgió este día, domingo 1 de julio de 2012. Hoy, básicamente no se habló más que del cambio de presidente, del fraude, de ejercer tú voto, de cambiar al país, etcétera.

La cuestión que me ha mantenido aquí pegada a las redes sociales y principalmente escribiendo en éste, mi nuevo sitio, es sencilla, más no simple. Éste día he visto hechos tristes, he sentido furia dentro, escuchado palabras carentes de argumento y me percato al fin de una cuestión que me ha hecho sentir peor… He llegado a la cuestión renuente: ¿Qué necesita México? O mejor aún: ¿Qué necesitan los mexicanos?

Desde hace muchos años he estado en total desacuerdo con “casarse” con algún partido de fútbol, con alguna marca, con algún tipo específico de música, partido político o medio de comunicación, pues, en el camino he aprendido que hacer lo anterior únicamente te lleva al encierro de tus propias ideas y a la falta de progreso interior. Así que, en esta ocasión me propuse ser firme pero no inflexible y así mismo dar pie a la tolerancia que tanta falta le hace al país. Gracias a ello, ahora estoy aquí exponiendo libremente mis ideas. Después de haber escuchado a muchas personas y leído unos cuantos libros de diversos temas.

Me ha venido a la cuestión: si México es tan grande, si México es tan bello, si México posee grandes riquezas ¿Por qué no es un mejor país? Las respuestas han venido en desorden, algunas correctas, otras no tanto… Vivimos de este modo principalmente por el desconocimiento, mejor conocido como ignorancia. ¿Ignorancia de qué? Dirán algunos y, la respuesta estará ahí.

La falta de conocimiento de la cultura mexicana, la falta de conocimiento de los hechos histórico-sociales que han envuelto al país, antes y después de ser México. Las personas que viven en este país, los mexicanos, no se preocupan por saber o por crecer. Sería importante preguntar a aquellos a quienes les encanta opinar y mostrarse como individuos con gran capacidad de pensamiento ¿Cuántos libros han leído, completos? Sin contar los de texto o los de superación personal. El afán con éstas letras no es insultar a las personas, sino invitarlos a culturalizarnos en el aspecto literario –sería bueno en todos lo ámbitos-, pues leer es algo que se logra fácil. Libros hay millones, son baratos (se venden usados o se regalan). Básicamente, la lectura obliga a reflexionar, pensar, crear,  imaginar; a ampliar el horizonte y después de todo eso, el conocimiento se queda en uno y vamos archivando,como una computadora al interior de nosotros mismos. Y nuestras ideas se solidifican o derriten, pero al final se mueven y,eso es lo importante, no permanecer estáticos.

Y es que todo es consecuencia de todo. Todos somos México, por más gastada que suene la frase, es verdad. Las instituciones (familia, escuela, iglesia, etc.), el Estado (Gobernantes, dirigentes y mandatarios) y la sociedad misma (individuos).

DSC00828 modified
Las paredes hablan. Fotografía MLV