Expresando·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Ecos que habitan el silencio

Luego de cierto plazo,

todo se reduce a un largo e interminable silencio.

Dentro de un mutismo plagado de ecos,

los lamentos se someten a la razón de su dolor,

no se esconden más en bebida tras bebida

ni disimulan su mal con sonrisas maquilladas.

Varios días después,

las verdades recrudecen

y el intento de escaparles

es suicidio a largo plazo.

 

Sabes ahora,

que esos sueños compartidos entre almas,

los que evocas por las noches como indelebles memorias,

meses atrás murieron,

víctimas del gélido gesto de un ser silente

que levantó heladas e inquebrantables murallas.

 

Las dudas convertidas en certezas,

te miran frente a frente

pa’ gritar sin indulgencia

que los días del pasado son cenizas hace tiempo;

que el espacio que respiras

ya no habita su perfume,

ni tus tarsos bailan suave

al compás de su mirada.

 

Sabes ahora,

que esos sueños compartidos entre almas,

los que evocas por las noches como indelebles memorias,

meses atrás murieron,

víctimas del gélido gesto de un ser silente

que levantó heladas e inquebrantables murallas.

 

Los párpados sellados

que mantuvieron a los ojos sumergidos en aguda oscuridad,

se abrieron para sentir

las heridas que mantuviste bajo llave,

pa’ quemar con la mirada los recuerdos y la nostalgia

y dejar resplandecer la promesa de un jamás,

como la más sincera y absoluta

que entre ambos existió.