Poesía·Por El Gusto·Sentires

Cantos ligeros que se evaporan al ritmo de las olas

Sueños desinflados de soñadores cansados, atados a sus sillas, con los pies incrustados al suelo…

Parcelas de aves sudorosas que se bañan en un lago traslúcido;

palmeras deshilachadas, como mares que se separan en tantas filas como pueden.

Y luego la mira y se encuentra, centellares de luces estallan y el fuego que los habita explota al aire.

Los dioses lo miran con aire venturoso… Atisba el calor en sus ojos. La charla desaparece, sólo son dos cuerpos flotando, sin pesares ni pensares que azoten su sentir, sin pizca o muesca del dolor que antes hubo.

 

Vibración etérea,

de lo que los ojos no pueden ver,

de lo que el cuerpo no puede disfrazar.

 

Hay pausas silenciosas y luego el estruendo, los rayos que azotan ciudades enteras…

Navegantes que se pierden felices en sus aguas,

cantando, pasajeros de un barco inusual que nada busca

y, sin embargo, encuentra.

La vida encicla naturalmente, todo empieza como termina y todo termina por empezar.

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