Literatura·Poesía·Por El Gusto·Sentires

Gracias al tiempo

Se desbordan mis ganas de contarte lo que esta tarde

despierta en mis dedos, ojos y boca,

el recuerdo de tu sonrisa blanca de grandes dientes.

 

He de ser sincera.

No consideré nunca la fortuna de un amor así,

colmado con la sinceridad que sólo los niños alcanzan,

pero con la pasión de dos viejas almas que se rencuentran.

 

Este corazón se ama al tiempo que te ama también.

 

Hoy tomo tu mano, sabiéndonos mortales.

Bebo alegría al saberte henchido de júbilo,

al conseguir darte una caricia sincera

o un te amo desinteresado…

 

Pero el deseo de eternizar persiste.

La razón no aguarda, aparece siempre

como advertencia de esta condición humana,

recuerda las pérdidas que raspan en lo profundo,

hasta la memoria césnica.

 

Por eso te miro,

y te busco en los besos más mojados.

 

Para agradecer tiempo y espacio,

maravillosa gracia de compartir siglos o segundos,

de saborear y remarcar las caricias marcadas disfrutadas,

con ese ser único e irreparablemente bello;

 

escuchar tus extrañas ideas, ocurrencias e inocencias,

bailar de nuevo la danza de los enamorados,

o compartir la entrega más bella de cuerpo a cuerpo,

cuerpos que morirán, cuerpos que partirán.

 

El amor trasciende para vivir eternamente.