Archivos Mensuales: febrero 2016

Hubiera esperanza

Nada retorna impávido, nada jamás vuelve como lo vimos irse…

Termina girando en torno al ayer,

y el presente se convierte en la memoria más anhelada.

 

Siempre sujeto a los ojos que no olvidan,

al llanto ahogado que las noches dolorosas cubrieron con vanidad,

abre una grieta ancha, profunda hacia el centro de la Tierra y se oculta.

 

Ocupa el espacio pero no se encuentra,

porque lo perdido se funde con el vacío de lo inexplicable e inalcanzable,

de la sumisión absurda que compensa las heridas.

 

La duda del mañana gana la contienda a la imagen encumbrada antes,

las ojeras no terminan y tampoco los sonidos inexorables de palabras para los oídos voluntariosos…

de la carne dotada con apabullantes gracias.

 

Y con todo, la ingrata novedad que su regreso es aún la alegría de un otoño invernal,

la maravillosa contienda que la vida provoca,

sonrisa que anida esperanza del olvido que madure el corazón

y permanezca la pasión indiferente a la agonía.