Archivos Mensuales: septiembre 2012

Is it fair?

Last words you say

the last tears dropping

thru your eyes…

 

I can’t remember

what you said,

was it fair?

 

Can’t stop having you

on my mind,

you’ll stay here forever,

I guess…

 

But at the end

this means nothing at all

because makes no sense

living from yesterday words.

Las palabras cortas en la larga entrada que no había dicho aún.

Normalmente puedo sólo escribir sobre cuestiones que me asechan en alguna parte interna, desconocida y sobre todo misteriosa. Generalmente, las disfrazo.  A veces, con palabras extrañas, ambiguas o que poseen múltiples significados. En otras ocasiones utilizo diversas artimañas para no decir de frente y sin tapujos lo que sólo en mis hojas y cuadernos permanece escondido… En ésta ocasión, en que la he mirado tan bella y eterna, como casi todas las noches. Ella, la luna, me ha invitado a ser “solemne valentía”, –como alguna vez dije–. Simplemente, hoy he querido usar la sinceridad que, considero mía en muchos momentos.

Puede ser que las entrañas me lo exijan porque sea la última vez. A lo mejor, las palabras sobre el tema, se hacen cada vez más ligeras e intrascendentes, e inevitablemente pasajeras… No puedo sentir bien la razón, sólo veo la decisión de hacer esto. Y aunque ésta noche pueda ser visible el único peligro que acoge al escritor –ser visto entero y sin disfraz; sin personaje ni máscara–. No importa, porque aquí únicamente perdura, el placer de llevar a cabo una acción que, a tiempos consume y a otros deslumbra.

… Hace rato que he pensado, en todo lo que hemos dejado de ser, en lo que fuimos hace meses que se sienten años. En todo lo que perdimos en muchas ocasiones. En lo poco que ganamos y lo mínimo que nos fue quedando. Duele en el alma o en alguna parte, las cosas que dijimos y más aún las que nos creímos.  Se siente fuerte en el centro de uno mismo, toda esa cantidad de errores cometidos, porque no hay vuelta atrás, como sucede con la irremediable muerte.

¡Ufff! Añoranza, añoranza de todo, de ayer, ¿de qué? ¿Qué es ayer?, ¿qué fue ayer?, ¿quién fue ayer? Ayer no existe, desde hace tiempo. ¿Tiempo? No hay ayer, ni mañana; no hay tarde ni noche, ni día; no hay futuro encuentro ni presencia ideal; no hay tú y yo. Porque son palabras, términos abstractos que nada determinan. Si tan sólo comprendiéramos que somos unos: “unos” con el día, “unos” con la noche, “unos” con el tiempo. Si hubiéramos sido “unos”…

Es triste ver que ya no te miro, es triste no escucharte, ni tampoco leerte… es triste saberte de otras y otros, pero no más de mí. Es triste escucharte como voz lejana a la distancia, que se pierde en el viento, que se va con el tiempo… Pero de todo, lo que causa más pena, es darse cuenta de que este es el mejor modo. Saber que sonríes aún más en mi ausencia que en mi presencia, sin intención macabra, en forma natural. Y pensar que yo también pueda hacerlo, es una cuestión drástica. Tanto, en el sentido en el que uno se alegra porque el otro está bien a lo lejos, cuando nunca se supuso de ese modo.

Los recuerdos vienen y abruman. Y me abrazan y me gritan tu nombre en los oídos. Y sólo veo imágenes, películas grabadas en una cinta indeleble. Ahí estamos en todos esos lugares con todas esas personas, ahí estamos, ¿estábamos? De momento todo aquello puede tornarse algo falso… con el paso del tiempo la mente, puede mentir bastante.

Ya es difícil para mí hablar así, aún lo es más preguntarme sobre el “amor” –como suele sucederme–. Añoranza en el ancho y estruendoso cuerpo de la palabra, sólo eso. Sólo vagar por el desierto, entre dunas con la luna en el techo. No tan solo, con serpientes, alacranes y algunos cactus espinosos por ahí. ¿Amor? ¿Desamor? Unicamente motivos para escribir bellas canciones. Música tan honesta como el arte mismo, imposible de falsas expresiones porque es momentáneo, cómo esto, como esta noche… como ésta luna inmensa en el cielo que me orilló a pronunciar cada letra y formar las palabras precisas y las frases a las que, ya en la recta final, les temo un poco…

-Ocasión única-

Amor / Amour / Love / Lieben / любить / Amore / 愛 /

“Tanto tiempo disfrutamos este amor. Nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu sabor, pero tu llevas también, sabor a mí”

Álvaro Carillo.

El amor no puede darse, no puede regalarse, porque uno sólo podría recibir lo que necesita. Y básicamente, nadie necesita amor porque nacemos con él, lo traemos instalado dentro de cada uno. Si se necesita no es amor, es necesidad. Sí se busca no es amor, es exploración. Si se pide no es amor, es demandar algo ajeno. El amor no tiene puerta hacía adentro, sólo hacía afuera, por eso se da naturalmente y no se espera, ni se piensa, sólo se siente.

Por eso es que la diferencia entre amor y enamoramiento es contrastante… Amor ya tengo, amor es mío y tuyo, pero por separado. El enamoramiento viene de falsas sensaciones de vacíos, creados por nosotros y nuestros padres desde el momento de nacer. Los falsos vacíos generan falsas necesidades que provocan la idealización de otros o de nosotros mismos. Y volamos hasta tocar el cielo y, volamos sobre miles de creencias.

Surgen entonces las cuestiones en la mente: ¿Realmente debe uno terminar con alguien “para toda la vida”?  ¿No será que es un mero invento? ¿Es verdaderamente posible permanecer por amor con alguien “hasta que la muerte nos separe”? O ¿es una mera creencia o invento del ser humano?

En un momento de apatía he pensado que eso del “amor en pareja” es inexistente y prácticamente imposible. Después me ha venido la preocupación exacerbada, porque como dice aquél sabio: El ser humano tiene la firme tendencia de confirmar y comprobar sus creencias. Pensé entonces que moriré sin amor de pareja…

Todo lo vívido últimamente, ha sido algo nuevo para mi inconsciente, subconsciente y consiente. Me ha provocado pensar si eso que llaman amor  – y que, a través de la historia ha generados grandes y diversas expresiones artísticas-  es realmente posible. Es decir, del modo en el que se ha interpretado y creído, como “un amor eterno”, “un único y fiel amor”.

Ya en mis horas de enojo y ardor por recuerdos del pasado, he pensado que no es más que una tontería, de nuevo vino el temor por la creencia negativa sobre el tema, pero más que eso, pensé que una pareja con 25, 30, 45 ó 50 años juntos, podrían escupirme en la cara con la acción de un tierno beso a sus 70 años.

Luego sentí algo extraño al recordar a los grandes artistas que admiro: Pablo Neruda, Mario Benedetti, Gabriel G. Márquez, Shakespeare, Pedro Almodóvar, Steven Spielberg, Picasso y muchos otros. Aquellos que han inspirado mi vida, que han dado continuidad a mis respiros con sus grandes obras.

Música, literatura, cine, teatro o pintura. Todos ellos, alguna vez o en repetidas ocasiones, lograron sus mayores expresiones, gracias al amor que sintieron o dejaron de sentir por alguien.

Tantas han venido y se han ido, tanto pensar sobre un tema que de racional tiene muy poco… he notado el alto grado de ambigüedad que este concepto lleva cargando en su espalda cuando es sometido al análisis. Pues, es relativo, como lo es todo en este planeta. Después de floridas reflexiones, aún tengo muchas preguntas girando en mi cabeza, preguntas que no logro responder, la más grande y que, a veces, de algún modo me roba el sueño es: ¿por qué no estás aquí? Si dijiste que “me amabas”, tanto como yo a ti… ¿Por qué no estás aquí?

Quizás no he conocido “el verdadero amor”, quizá por eso tanto búsqueda de respuestas, quizás por eso no logro entenderlo, pues difícilmente puede hablarse de lo desconocido… Y cuando uno cree que por fin puede dejar de cuestionarme e ir a dormir tranquilo con una respuesta temporal que calma la sed del cuestionamiento constante, viene una interrogación más. Y empuja tratando de ser expulsada. Y revuelve las ideas y el torbellino impide ver claro… Y, si no fue amor, entonces, ¿qué fue todo eso que sentí, que sentimos? ¿Qué fue eso a lo que incesante y fervientemente, tú y yo llamamos “amor”?