Ensayando·Política·Relatos·Sentires

México 1 – España 1

“Trabajo bruto pero con orgullo, Aquí se comparte lo mío es tuyo,
Este pueblo no se ahoga con marullos, Y si se derrumba yo lo reconstruyo…”

Calle Trece

Hoy he tenido una magnífica conversación. Lo he vivido como cualquier otra plática mexicana. Lo diferente esta noche, fue el exacerbado acento. El seseo intenso y las palabras  “joder” u “ostia” se hicieron presentes  como nunca antes para mis oídos.

Más allá del lenguaje, no hubo gran diferencia, el tema: Política. Como dijo ella: “fue común”, igual que en nuestro país.  Fue algo fuerte…

La intensidad abrupta salía de sus bocas y sus voces se tornaban cada vez más arduas. Pero el  tema, los temas, fueron los mismos que cualquier mexicano puede discutir a diario con sus profesores, familia o amigos más cercanos.

Lo duro y destacable del momento. Fue mirar que ellos han vivido una realidad, vivían una buena vida, increíblemente estable. Su economía era buena, saludable  y por lo tanto, su cotidianeidad lo era. Ahora todo esto que sucede en su país, es algo nuevo. Una cuestión distinta, un desbalance, una verdadera “crisis económica y social”. –Situaciones malas que llevan a otras peores –

Sentí rabia y tristeza, por ellos y por nosotros. Para ellos es novedoso, para nosotros, la vida eterna. México es un país “en crisis” y la esperanza –que algunos españoles aún conservan – es algo que se ha vuelto costumbre para todos y cada uno de nosotros: “La Ciudad De La Esperanza” , “México necesita un cambio”.

Sentí lástima, melancolía y empatía. Estos extranjeros son ajenos a mi mundo cultural actual, pero se encuentran incluidos en mi realidad estática. Esa, en la que uno espera; espera el cambio; espera la mejoría; por el nuevo gobernante; o ya de pérdida la Profecía Maya… Esa realidad que vivimos a diario y desde el inicio de nuestras vidas, como una constante que es indiferente a muchos, triste para algunos, insoportable para otros y una lucha diaria para millones.

Esta noche he visto la fortalece de lo que la mayoría asume como “el pueblo mexicano”. Esto ha sido América Central y Sudamérica. Gente que se levanta sin importar que el viento sople en sentido opuesto a ellos mismos. Sin importar que la corriente se aferre en contra de sus más profundos deseos.

Es triste, una  e incontables veces, pero México, el país en el que nací y vivo aún, está hecho de gente fuerte. No se derrumba, nada la tumba… Ojalá algún vez dejemos de ser únicamente un muro que vuelve a levantarse. Ojalá algún día nos convirtamos en voces vivas y actores que generen un cambio a través de sí mismos, usando la información como lo que es: nuestra mayor herramienta de defensa.

 

Ensayando·Sentires

Lo que he visto hoy…

“Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; mas al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía” (Octavio Paz, 1950).

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He visto la muerte más de un par de veces. La he sentido merodeando entre nosotros; en reuniones casuales, fiestas, viajes o simples lugares. La he visto en personas, animales o cualquier clase de ser vivo. Por supuesto no me refiero a la “tilica”, no hablo “a la mexicana” de lo que en realidad significa dejar de estar vivo.

Ésta vez, la he visto en la mirada de un chico, alguien cercano a mis emociones y un tanto apegado  a mis años de vida… La vi en su rostro mientras le delineó los labios de un tono oscuro, la olí mientras respiré ese extraño aroma que el despedía. La sentí cuando toque su brazo casi de puro hueso. He visto  a la muerte reflejada en los ojos de aquél ser que posee alma de niño. Nadie tuvo que decírmelo, lo noté cuando su mirada se perdía en algún lugar desconocido para todos los presentes en el lugar.

Todos han podido percibir lo mismo, saben lo que viene, saben lo que miran, sus sentidos no mienten ésta vez. Pero, no es importante, porque “debemos tener Fe”, porque es duro pensar lo contrario, podrías salir juzgado como el peor ser humano conocido en la faz de la tierra. En estos casos, es difícil decidir. Elegir una postura podría condenarte el alma hasta el último de tus días. Y más allá de tanto pensar, en el único en quién debería pensarse, es en él. Tal vez no estaría mal, permitirle una opinión. Ya que, siendo el caso, debería ser la única importante. Y ya después de escucharme, lo entiendo, sí, lo sé: qué ilusiones tengo en la cabeza, olvido que no todo ser humano se ha humanizado, no todo ser humano tiene el valor de sentir empatía, de dejarse a un lado y olvidar el egoísmo que día a día le consume. Olvido que hoy en día, difícilmente alguien se atrevería a sentir.

Hoy he dedicado estas líneas a ese ser especial que se encuentra lejos de la paz. Hoy un frío terrible me abraza, pero no más de lo que a él. Quizás él no lo sepa, quizá lo sabe bien. Sólo espero por él, que pronto sus ojos dejen de mostrar aquella terrible imagen. Sólo pido que la vida sea “justa” única y exclusivamente para él.

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Y bien, ¿Qué necesita México?

Mucho se ha dicho ya sobre esta jornada electoral 2012. Opiniones diversas; en contra o en favor, el punto es que el tema ha estado en boca de todo México desde mucho tiempo atrás. La diferencia surgió este día, domingo 1 de julio de 2012. Hoy, básicamente no se habló más que del cambio de presidente, del fraude, de ejercer tú voto, de cambiar al país, etcétera.

La cuestión que me ha mantenido aquí pegada a las redes sociales y principalmente escribiendo en éste, mi nuevo sitio, es sencilla, más no simple. Éste día he visto hechos tristes, he sentido furia dentro, escuchado palabras carentes de argumento y me percato al fin de una cuestión que me ha hecho sentir peor… He llegado a la cuestión renuente: ¿Qué necesita México? O mejor aún: ¿Qué necesitan los mexicanos?

Desde hace muchos años he estado en total desacuerdo con “casarse” con algún partido de fútbol, con alguna marca, con algún tipo específico de música, partido político o medio de comunicación, pues, en el camino he aprendido que hacer lo anterior únicamente te lleva al encierro de tus propias ideas y a la falta de progreso interior. Así que, en esta ocasión me propuse ser firme pero no inflexible y así mismo dar pie a la tolerancia que tanta falta le hace al país. Gracias a ello, ahora estoy aquí exponiendo libremente mis ideas. Después de haber escuchado a muchas personas y leído unos cuantos libros de diversos temas.

Me ha venido a la cuestión: si México es tan grande, si México es tan bello, si México posee grandes riquezas ¿Por qué no es un mejor país? Las respuestas han venido en desorden, algunas correctas, otras no tanto… Vivimos de este modo principalmente por el desconocimiento, mejor conocido como ignorancia. ¿Ignorancia de qué? Dirán algunos y, la respuesta estará ahí.

La falta de conocimiento de la cultura mexicana, la falta de conocimiento de los hechos histórico-sociales que han envuelto al país, antes y después de ser México. Las personas que viven en este país, los mexicanos, no se preocupan por saber o por crecer. Sería importante preguntar a aquellos a quienes les encanta opinar y mostrarse como individuos con gran capacidad de pensamiento ¿Cuántos libros han leído, completos? Sin contar los de texto o los de superación personal. El afán con éstas letras no es insultar a las personas, sino invitarlos a culturalizarnos en el aspecto literario –sería bueno en todos lo ámbitos-, pues leer es algo que se logra fácil. Libros hay millones, son baratos (se venden usados o se regalan). Básicamente, la lectura obliga a reflexionar, pensar, crear,  imaginar; a ampliar el horizonte y después de todo eso, el conocimiento se queda en uno y vamos archivando,como una computadora al interior de nosotros mismos. Y nuestras ideas se solidifican o derriten, pero al final se mueven y,eso es lo importante, no permanecer estáticos.

Y es que todo es consecuencia de todo. Todos somos México, por más gastada que suene la frase, es verdad. Las instituciones (familia, escuela, iglesia, etc.), el Estado (Gobernantes, dirigentes y mandatarios) y la sociedad misma (individuos).

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Las paredes hablan. Fotografía MLV