Danza·Sentires

Bien bailada

A veces no aguanto los huesos, los músculos, el sueño;

pero el sueño es el que estoy persiguiendo.

Llego exhausta cada noche y quisiera dormir dos o tres días seguidos,

pero hay que comer y, sobre todo, hay que vivir y para eso hay que bailar.

Voy al trabajo y lo gozo…

pero cuando toco el piso helado con mi rostro,

la música corre por mis oídos como agua viva de río y

toca este cuerpo que recuerda y olvida…

el sonido golpea mi pecho, hombros, cadera…

viaja por mi cuerpo y canta la niña Lechuga,

contenta de ser lo que siempre fue:

desdoblamiento del alma;

danza, danza,
danza que palpita una sonata infinita de delirio,

de ilusión que aguarda ansiosa,

para probar de nuevo

la deliciosa duela en que flotan mis fantasías.

Consciencia·Expresando·Sentires

Trabajar

Siento algo así como un peso de dimensiones glaciares que me abraza. Lo llevo en la espalda, pero sigo andando. No hay posibilidad de pausa y menos ahora que decidí aventurarme en una nueva locura sin precedentes.

Cuesta trabajo, por eso le pusieron así: Trabajar, que no es recibir un pago por hacer algo, sino crear y persistir en algo que asegurará la vida. Entiéndase vida por cada pequeña parte de tiempo invertido en lo que nos hace sonreír, permite caminar, o incluso, respirar; lo otro, debería conocerse como esclavitud remunerada.

Yo… nunca me había apostado a mí, porque de veras da terror hacer esto. El éxito o fracaso es sólo de uno, aunque el éxito se siente bien, también pesa; el éxito viene acompañado de un peso tremendo.

El éxito está en trabajar sin descanso; un ir y venir infinito de estímulo-recompensa, de atroz pesadumbre y desmedida sonrisa.

Expresando·Sentires

La mujer de mi vida

Se ha convertido en una mujer sabia,

que ha encontrado respuestas en su vivir diario.

A pesar de su acochambrada educación,

ha abierto el camino a cientos y miles de posibilidades distintas;

dispuesta a cambiar, a mirarse,

a crecer a través de la consciencia.

Ha temido, ha sufrido, sin embargo, nunca pensó en rendirse.

Sus batallas las ha peleado sin armadura, no lleva alguna;

va por la vida con la ingenuidad y su risa como las mejores armas.

Aquí la llamo mi Madre,

pero supongo que en otro tiempo

fuimos grandes amigas y compañeras de aventuras incontables.

Decir que la amo es decir poco.

Ella es mi guía.

Una luz que permanece encendida hasta en los más grandes apagones.

Su voluntad es férrea y quizás ella misma no lo sepa,

pero las situaciones no doblan su valor,

ni su fuerza para caminar incluso entre el fuego y el dolor.

A veces ella cree que necesita a las personas,

en realidad somos nosotros quienes la necesitamos.

Literatura·Poesía·Sentires

Los años nuestros son todo, menos eternos

¿Dónde voy a encontrarte cuando el alma te deje el cuerpo?
El día que ya no esté su cabello encrespado,
envolviendo su rostro moreno de ojos negros.

Cuando sus chispadas y ocurrencias no se escuchen
y sus palabras, que me abrazan cuando me siento tan ajena del mundo,
no sean más.

Mil voces han dicho que te hallaré en mi corazón. Pero no escucharé tu voz
dándome palabras luz en plena oscuridad,
ni sentiré la tersura de tus palmas acariciando mi frente.

No estarás allí para creer en mí
como no logro hacerlo yo en veces.

Y no, no todo es duda, tengo algunas certezas:

Como que vida no te la debo,
porque con toda bondad me la regalaste.
Como que podré sentirte
en los rayos del sol sobre mi piel,
pero no estarás…

¿De dónde me viene este dolor si aún irradias vida?
Quizás sea el aceptar que,
como todo lo que coexiste en Tierra,
tú también eres mortal.
Y quiero decir,
ahora que tus ojos me miran y tu boca dice la vida,
que no conoceré ser más amoroso en vida
y que me has enseñado que el amor incondicional
es posible siempre en uno mismo.

Expresando·Por El Gusto

Ser fugaz

Nadie la deja caer.
Nadie la deja tocar el suelo.

Todo en su movimiento es sueño de elegante ilusión.

Como pluma en el aire,
flota entre sus anhelos y dorados deseos.

Se entrega a ellos
como quien se lanza de una montaña

sabiendo que en algún punto las nubes la detendrán.

Avanza entre ellas danzando,
colgada de brazos que la encaminan
a su destino esperado.

No hay prisa que le pise los talones,

ni miedos que le detengan el paso.

Da envidia tanta confianza.
Quién fuera estrella y fugaz.

Literatura

Amor a ráfagas

merceroura

LLUVIA PAREJA

A veces estamos tan desesperados por recibir amor que aceptamos sucedáneos. Bajamos el listón y fingimos que lo que nos dan es lo que queremos, que nos basta con poco, que no necesitamos más. Y por dentro, nos desvanecemos a cada minuto que pasa. Miramos al suelo en lugar de levantar la vista porque tememos encontrarnos con alguna mirada que nos cale y se dé cuenta de que estamos viviendo un amor a medias, porque soportamos a duras penas arrastrarlo pero somos incapaces de decirlo en voz alta.

Nos han educado para huir de la soledad, para avergonzarnos de estar solos, como si tuviéramos que demostrar ante los demás que estamos siempre con alguien, que alguien nos ama… Que somos dignos de amor.

Y la amenaza de una soledad rotunda nos obliga a veces (o eso creemos) a aceptar situaciones que nos vacían tanto por dentro que notamos el hueco……

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Consciencia·Sentires

“Es artista”

Advertencia: Si te asumes pobre por artista, mejor no leas.

“Es artista”, dice la gente como justificándole el drama.
“Es artista”, “siente mucho”, dicen como justificando su alcoholismo o que se halle perdido en alguna droga o en la depresión.

“Soy poeta”, habla el artista como explicando su pobreza.
“Soy escritor”, dice con cabeza baja, como dando razón de su hambruna.

No será que nos hemos creído de más las palabras con que otros definieron al artista.
Que hemos creído lo que otros poetas borrachos y cobardes, con el ego bien inflado, dijeron.

No será que es más fácil creer en todo lo que otros han dicho que creer en nosotros mismos;

que levantar el rostro y decir con orgullo: soy mujer, soy artista, artesana de la vida.